Glorioso Deadline
-
Entre la obsesión de Julian Casablancas y los recuerdos de Cher y Kanye, descubrí que el autotune ya no es una amenaza contra la música; se convirtió en un instrumento más, como en el nuevo disco de The Strokes, ‘Reality Awaits’, que a mi hija no convence, aunque quizá le falta escucharlo otra vez.
Leer más
¿Otro poquito de autotune,Julian?
-
Hay muchas capas para ver un Mundial: quien conoce a cada jugador, quien entiende las estrategias, quien recuerda un gol y quien observa los cuerpos. Hasta que vi a mi esposa, Lumi, mirar a Jude Bellingham, entendí que seguramente ella y yo habíamos visto Mundiales muy distintos.
Leer más
Los glúteos de Bellingham
-
‘Fiebre en las gradas’, de Nick Hornby, trata sobre un fanático del futbol y fue adaptada dos veces al cine: en Inglaterra, con el Arsenal, pero en Estados Unidos, ¡con béisbol! Mientras leo la novela imagino que después de este Mundial harán una nueva versión, ahora sí de “soccer”, porque los gringos viven su “futbolización”.
Leer más
Más regalías para Nick Hornby
-
Amigas, amigos, sobrinos, acuérdense que la FIFA no es el futbol. Si ese organismo hace las cosas mal, no culpen al deporte, a los jugadores ni a los equipos. Y, sobre todo, no dejen de escuchar la música que aman. Si un día deciden apagar un disco, que nunca sea por odiar a un país.
Leer más
Amor y Cohetes
-
Creer en los extraterrestres y creer en la Selección Mexicana se parecen más de lo que imaginamos. Basta una noche, dos goles y una multitud en el Ángel para pensar que cualquier cosa es posible. Incluso que una nave nodriza aparezca en el cielo y nos lleve a celebrar por el universo.
Leer más
I Want to Believe
-
Pensé que nunca volvería a escuchar a Rush en vivo. Bastaron las primeras notas para que se me salieran las lágrimas. Entre la ausencia de Neil Peart, el regreso de Geddy Lee y Alex Lifeson y una inesperada historia protagonizada por Paul McCartney, entendí que el cambio sigue marcando el camino.
-
Cuando uno conoce un poco de la historia y la infancia de Lázaro Cristóbal Comala comprende porque compone esas canciones: no es que sean solamente tristes e, incluso peor, depresivas, sino que son, aunque suene exagerado, desgarradoras.







