Empecé a ver el Mundial cuando me enteré que una nave alienígena aparecería en medio del partido de Brasil contra no sé quién. Que cuando saliera un jugador llamado Neymar la nave aparecería en el cielo y se llevaría a varios jugadores. Tuve que googlear a Neymar, para ver cómo es físicamente, no fuera a pasar que saliera a la cancha y yo no me enterara. Me dijeron que estaba lastimado, o algo así, por lo que tal vez no jugaría desde el principio e incluso capaz que no jugaba ni un minuto. Pero tenía que salir, pensaba yo, para que la nave apareciera entre las nubes donde, sin duda, se ocultaba.
Como ven, no sé nada de futbol. No es que lo odie, como mucha gente que conozco, pero tampoco lo amo, como ya se habrán dado cuenta. ¿No sabes quién es Neymar?, se preguntaran ustedes. Bueno, algunos sabemos unas cosas, otros otras. De abducciones y avistamiento de ovnis sé muchísimo. Me hice un experto desde chiquito, leyendo las revistas DUDA y Contactos extraterrestres que compraba mi papá. Incluso he visto ovnis dos veces en mi vida, ambas en Michoacán, pero esa es otra historia que les contaré algún día.
“Claro, te gusta la ciencia ficción —me dicen mis amigos—, por eso crees en vida extraterrestre”. Pero se sorprenderían de la cantidad de escritores de ciencia ficción que no creen en los ovnis, ni que los alienígenas viven entre nosotros. Yo no lo puedo entender, pero así es. Les gusta la ciencia ficción porque es ficción. Son escépticos. Les gusta la Ciencia, con mayúscula. Y dicen que la posibilidad de que dos culturas de distintas partes del universo se produzcan al mismo tiempo es estadísticamente imposible. Pero bueno, yo si quiero creer. I Want to Believe.
Así que me puse a ver el Mundial.
Todos dicen que la Selección Mexicana es mala. ¡Pero cada cuatro años los jugadores son distintos! Es como eso de que un río nunca es el mismo río. El agua corre, se va. Algunos jugadores repiten Mundiales, pero otros llegan y, otros, adiós.
Y me empiezo a emocionar. ¿Qué quieren que les diga? Soy un ser humano. Con sentimientos. Mis hijas y mi esposa sí son futboleras, así que me fui contagiando poco a poco de ese virus que ahora ataca a todo México. Y bueno, creo que es el mejor momento para contagiarse, ya que la Selección está jugando como nunca.
Vi el partido de Brasil a la espera de la abducción. No sucedió. ¿O tal vez sí? Apareció la nave nodriza, se llevó a los jugadores, al estadio entero, y un milisegundo después los regresó a todos sin que nadie se diera cuenta.
Esto sucede en la novela más famosa de Kurt Vonnegut, Matadero Cinco. El protagonista es abducido varias veces en su vida, pero lo regresan un segundo después de que se lo llevan, así que nadie se da cuenta. Está con los alienígenas años enteros de su vida: es el espécimen Humano de un zoológico, donde lo tienen encerrado, conviviendo con una actriz muy famosa y hermosa. Cuando ya es viejo trata de contarlo por escrito, pero su familia piensa que está loco y lo detiene. Aunque he leído la novela varias veces, se me olvida (por eso la vuelvo a leer) y la disfruto de nuevo porque hay pasajes que no recuerdo. Es como esos memes que ahora hay en Instagram: no me importa que me borren la memoria, porque eso significa que puedo ver este video o meme por primera vez.
Este virus del que les hablo me atacó fuerte: ahora sé quién es Mora, quién es Romo, quién es el Piojo, Raúl Jiménez, y Brian. Sé que Quiñones era colombiano, pero ahora es mexicano. Que el portero al que no le han metido ningún gol en todo el Mundial se apellida igual que yo: Rangel. Y me da orgullo, porque en una de esas somos parientes y yo ni enterado. ¡Así se juega Primo! ¡Ni un gol te han metido!
¿Cómo ven que me estoy poniendo filosófico? Todos dicen que la Selección Mexicana es mala. ¡Pero cada cuatro años los jugadores son distintos! Es como eso de que un río nunca es el mismo río. El agua corre, se va. Algunos jugadores repiten Mundiales, pero otros llegan y, otros, adiós.
De abducciones y avistamiento de ovnis sé muchísimo. Me hice un experto desde chiquito, leyendo las revistas DUDA y Contactos extraterrestres que compraba mi papá. Incluso he visto ovnis dos veces en mi vida, ambas en Michoacán, pero esa es otra historia.
Este virus futbolero es fuerte.
Quienes me conocen bien se quedan pasmados. ¿Neta? ¿Qué te gusta el futbol? Ahora sí se va a acabar el mundo, dicen. Bueno, desde que nací es lo que escucho siempre: que el mundo se va acabar, ya, mañana… ahorita. Y sí, parece que el mundo está por acabarse, con tanta guerra, tanto crimen. Nos acabamos nuestro planeta y los ricos son más ricos y los pobres son más pobres.
Pero escribo esto después de ver a Nuestra Selección de Futbol meterle dos goles a Ecuador y pasar a octavos de final (¿lo escribí bien?). Así que déjenme, por una noche, por unos días, ser parte de la alegría que sienten muchos mexicanos, que alegrías de estas tenemos pocas.
Creer que la Selección Mexicana puede ganar es como creer en alienígenas. Pues ahora resulta que muchos, muchísimos, sí lo creen. I Want to Believe.
Me gustaría ir a celebrar al Ángel, porque en una de esas la nave alienígena, la nave nodriza, la más grande de toda la flota estelar, aparecerá allí y nos llevará a todos a dar una vuelta por el Universo. Y algunos en su borrachera, ni cuenta se darán.
¡Viva México!

