¿Por qué a ustedes los Satelucos les gustaba tanto Rush? Nos preguntó el productor de un video que estábamos filmando los Tacubos por ahí de 1994. Yo me sorprendí con la pregunta ¿Cómo que a los Satelucos? ¿Qué, Rush no le gusta al mundo entero? El productor del video era de Coyoacán, sureño, y nos contó que tenía un primo que vivía en Satélite y que cuando lo visitaba a mediados de la década de los ochenta, veía que en los Vochos achaparrados que circulaban por los circuitos, o sea, por las calles de Satélite, todas las placas, matrículas, en vez de números y letras, traían el logo de Rush y la música que salía de los estéreos Pioneer con Equalo a todo volumen, era “Red Barchetta”, “Tom Sawyer,” o incluso alguna menos conocida como “The Trees”.
Y es que sí, más allá del Toreo de Cuatro Caminos, Rush no era solamente un grupo de rock. Rush eran Dioses. No creo que en ningún lugar del entonces llamado Distrito Federal existiera una banda que hiciera covers de Rush o que incluso tuvieran influencia de ellos. Nosotros, los oriundos de Ciudad Satélite, despectivamente llamados Satelucos, teníamos al grupo Axis, y estábamos orgullosos que tocaran canciones del grupo canadiense y algunas originales, que incluso ganaron el concurso de rock que organizó la casa discográfica Peerles con la canción “Metamorfosis”, que muchos años después, los Café Tacvba la deconstruimos y grabamos para nuestro tercer disco, Avalancha de éxitos.
Todo indica que quien tuvo la culpa de la reunión de los Rush fue Paul McCartney, quien en una fiesta les dijo a Geddy y a Alex que no conocía tanto su música y que le gustaría verlos en vivo. “¿Cuando salen de gira? Para ir a verlos”. Ellos le contaron del fallecimiento de su baterista y Paul dijo que deberían volver a tocar. “Son músicos, ¿no? les gusta tocar ¿o no? ¿entonces? This Is What We Do!!!”
Como buen Sateluco el sábado pasado fui al Palacio de los Rebotes y como buen Sateluco se me salieron las lágrimas con las primeras notas de “Xanadu” de la guitarra de Alex Lifeson. Pensé que jamás iba a volver a escuchar esas canciones en vivo. Claro, faltaba Neil Peart, pero ahí estaba Geddy Lee. También estaba un tecladista, Loren Gold (que ha tocado con The Who) y la ejecución perfecta e impecable y sorprendente de Anika Nilles.
Era Rush, pero no era Rush.
Sonaba a Rush, pero obviamente no sonaba como el Rush de hace más de diez años, cuando tuve la oportunidad de verlos en Los Ángeles, el último concierto de su Tour de 40 años, el último concierto de Neil Peart. Pero ¿acaso me estoy quejando?, me pregunto a mí mismo. ¡Claro que no! Agradezco con toda mi alma que Rush esté de nuevo en el escenario.
No sé por qué cuando me enteré que Neil Peart murió, di por hecho que Rush no existiría más. No recuerdo ningún comunicado de los miembros restantes de la banda. Fue en pandemia y todo era confuso. Cuando comencé a escuchar rumores de que volverían a juntarse y que la batería la tocaría una mujer, se me hizo algo natural, muy Rush. Porque ellos siempre fueron (son) una banda que va cambiando con el tiempo. De disco a disco su sonido, sus canciones, siempre fueron evolucionando. Cambiaron tanto que yo dejé de seguirlos después del Grace Under Pressure y aunque me considero muy fan, sus últimos álbumes no me gustan, no conecté con ellos.
Anika Nilles se dio a conocer en videos en YouTube, viene de familia de músicos y desde chica toca la batería, pero trabajaba de maestra dando clases a niños de preescolar. Sus videos en Internet se volvieron virales y Jeff Beck la “descubrió” y la invitó a tocar con él. En una entrevista que le hicieron a Geddy Lee mucho antes de los rumores de la reunión, la menciona.
Todo indica que quien tuvo la culpa de la reunión de los Rush fue Paul McCartney, quien en una fiesta les dijo a Geddy y a Alex que no conocía tanto su música y que le gustaría verlos en vivo. “¿Cuando salen de gira? Para ir a verlos”. Ellos le contaron del fallecimiento de su baterista y Paul dijo que deberían volver a tocar. “Son músicos, ¿no? les gusta tocar ¿o no? ¿entonces? This Is What We Do!!!”. Creo que si Paul McCartney me dice eso, salgo corriendo a mi casa a sacar la guitarra, busco a mis compañeros (o a quien sea) y me subo a un escenario: grande o pequeño ¡O me salgo a las calles de la Roma-Condesa, pero me pongo a tocar!
Gracias, Paul.
He visto a Rush tres veces. Dos en Los Ángeles con Neil Peart y este sábado pasado en Ciudad de México. Este concierto de la gira Fifty Something estuvo lleno de visuales increíbles, cortometrajes actuados por Alex Lifeson y Geddy Lee, por invitados especiales y los ya clásicos y muy esperados South Park. ¿Que el Palacio de los Rebotes estaba lleno de rucos y que casi no había mujeres en el público? Sí. Pero también había jovencitos, así que hay esperanza de que esto no se acabe pronto. No sé si todos éramos de satélite, yo ya no vivo ahí.
¿Ya mencioné que se me salieron las lágrimas desde la primera canción? También con los videos homenaje a Neil Peart. El concierto, y supongo que la gira completa, es un homenaje para el: no deja de aparecer en las pantallas y en los comentarios de los músicos. Aun así Alex y Geddy no descartan que exista música de Rush en el futuro, pues dicen que en las giras se les ocurren ideas para nuevas canciones. Aunque claro, necesitarán un letrista ya que no está Neil, quien era el que las escribía. ¿No les interesaría considerar a un Sateluco que se llama Joselo, que toca la guitarra y ha publicado algunos libros? Nunca he escrito una canción en inglés, pero si algo aprendí de Rush es que lo único permanente en esta vida es el cambio.
Así lo dicen en su canción más famosa, “Tom Sawyer”: changes aren’t permanent, but change is!

