Ahora resulta que el vocalista de Radiohead sonríe cuando nunca lo habíamos visto sonreír, conversa y cuenta anécdotas de una manera en que nunca lo habíamos visto hacerlo en una entrevista. ¿Nos lo cambiaron los reptilianos?

Thom Yorke: qué raro verlo tan ‘normal’


Seré honesto. Hace una semana, cuando aparecieron los videos cortitos en Instagram de Harry Styles conversando con Thom Yorke, no me gustaron nadita. No sé qué les pareció a ustedes, pero a Thom lo vi muy raro. Quiero decir: raro que se viera tan normal. Hasta sentí que nos lo cambiaron. Ya saben, esas teorías conspiranoicas según las cuales existen los reptilianos.

¿No las conocen? Dicen que los reptilianos, una de las tres razas de aliens que andan por aquí, en la Tierra, se disfrazan de ciertas personalidades del mundo artístico cuando estas adquieren demasiado poder, pero el disfraz les queda raro y por eso los descubren (algo así…). OK, OK. Esto no lo inventé yo y no sé si en verdad lo creo. ¿O sí?

El caso es que Thom Yorke se ve raro siendo tan normal. Sonríe cuando nunca lo habíamos visto sonreír; conversa y cuenta anécdotas de una manera en que nunca lo habíamos visto hacerlo en una entrevista. Incluso, sin afán de ofender, da la impresión de que hasta se bañó. Me gusta más verlo mugroso, con el pelo larguito y mal cortado, pero ahora parece que quiere caer bien. No es algo malo, sólo que antes no lo hacía. Antes daba la impresión de que le importaba poco lo que pensaras de él. La portada de Rolling Stone, la entrevista y todo el numerito cambian lo que muchas personas y yo pensamos de él. Harry Styles me cae bien. No conozco a fondo su música, pero él me cae bien, no sé por qué. ¿Será porque un día lo vi vestido de Dorothy, la del Mago de Oz?

Como público, nos hacemos una idea del músico o cantante que nos gusta o nos disgusta y nos quedamos aferrados a ella por mucho tiempo. Hasta que una entrevista, un video u otra faceta de esa persona nos ofrece una dimensión distinta.

¿Qué le habrá pasado a Thom Yorke? ¿O siempre fue así y no lo sabíamos? ¿O solo yo tengo esa impresión? No. Les pregunté a varias personas y muchas me dijeron que también lo veían raro siendo tan normal (¡qué rara frase!, ya sé…).

Recuerdo que en la pandemia, Robert Fripp, líder de King Crimson (¿o debería decir “dueño”?), comenzó a publicar videos en redes sociales con su pareja, Toyah Willcox, echando por tierra la idea que todos teníamos de él: que era un cascarrabias muy serio. De repente lo vemos sonriendo, disfrazado, feliz, cantando con su esposa covers de canciones pop de los ochenta. Parecía que solo sería uno, pero siguieron apareciendo videos y canciones, cada vez más extravagantes. Ella salía con muy poca ropa, casi desnuda. La mayoría de las veces Robert Fripp estaba al frente, y su sonrisota llenaba la pantalla. Se notaba que se la estaba pasando increíblemente bien. 

¿En dónde estaba aquel cascarrabias que todos creíamos que era? Quién sabe. Hubo quien no lo soportó. Soy testigo de ello: tengo amigos a quienes les encanta el rock  progresivo, sobre todo King Crimson, y detestaron a Toyah. Decían: “Ella lo cambió, él no era así”. Lo raro es que para la época de la pandemia ellos llevaban muchos años juntos. ¡Desde 1986! Otros amigos, tan fans del progresivo, de King Crimson y de Fripp, decían: “Si Robert Fripp está feliz, yo estoy feliz, qué bueno que en tiempos tan difíciles alguien se la está pasando bien”. Estoy totalmente de acuerdo. 

El algoritmo me siguió mandando pequeños cortos de Thom Yorke y Harry Styles, así que dije: “Bueno, ya es hora de ver la entrevista completa”. Dura aproximadamente una hora y, la verdad, me gustó mucho; debo admitirlo. Me gustaron varias reflexiones que hizo Thom, sobre todo del proceso creativo y de ser artista, creador, músico, padre y esposo en estos tiempos. Supongo que me sentí identificado.

Pero, sobre todo, pensé que, como público, nos hacemos una idea del músico o cantante que nos gusta o nos disgusta y nos quedamos aferrados a ella por mucho tiempo. Hasta que una entrevista, un video u otra faceta de esa persona nos ofrece una dimensión distinta.

Pero claro, debo decirlo, hay quienes creen (no, más bien están seguros) de que todo en las redes sociales tiene un motivo maquiavélico y nada es lo que parece. Estoy de acuerdo en algunos casos, en otros no. Entonces aparecen comentarios que sostienen que todo esto de Rolling Stone busca limpiar la imagen de Thom Yorke, a quien acusan de sionista. Sin embargo, Thom Yorke publicó un comunicado en mayo de 2025 y, en una entrevista con The Guardian, dijo que no lo era. Aun así, se le sigue acusando. Pero ¿será que una entrevista con Harry Styles hará que la gente cambie de opinión? ¿Bastará con que sonría, haga muecas y hable del proceso creativo para limpiar su imagen y recuperar a esos fans que, supuestamente, perdió? No sé, lo dudo. 

Yo solo sé que todavía se me hace raro ver a Thom Yorke como una persona normal, o al menos más normalita de lo que me imaginaba. No lo puedo negar, me gusta más que sea un weirdo, como dice su canción más famosa, esa que ya nunca quieren tocar: “Creep”.


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