Celebro que “Desde que” de los Liquits alcanzó cuatro discos de Platino y uno de Oro por sus reproducciones; al principio, esta canción fue escrita por Edi en inglés, pero Emmanuel del Real, mi compañero en Café Tacvba y productor de su disco ‘Jardín’, les propuso que se acercaron a mí para hacerla en español.

Desde que


El viernes pasado me invitaron a un evento en donde le entregaron a los Liquits cuatro discos de Platino y uno de Oro por las reproducciones de su canción “Desde que”, contenida en su álbum Jardín (2004). También se conmemoraba que dicho disco se edita, por fin, en vinilo. Para celebrarlo, los Liquits tocaron Jardín completo en la sala de eventos de Universal.

Yo los vi por primera vez en Rockotitlán. No sé si era 1999 o cuando ya había pasado el Y2K. En mi época, estas siglas significaban que todas las computadoras se volverían locas y que el mundo acabaría. No sucedió, por eso estás leyendo esta columna.

En ese entonces, los integrantes eran Teo y Edi, pero todavía estaban Diego en la guitarra y Facundo (sí, ese Facundo tan famoso de la televisión, en la radio, en comerciales y por todos lados) en la voz principal. Café Tacvba pasaba un año sabático y yo decidí tomar clases de música en la Academia Fermatta del Pedregal de San Ángel. Compartía salón con Facundo, quien desde que me vio y reconoció como un Tacvbo no dejó de bulearme ni por un segundo. Él era una lacra, pero yo estaba feliz. Me daba mucha risa y me caía bien que, aunque todos me mostraban respeto, un escuincle me estuviera chingue y chingue. Nunca imaginé que llegaría a ser tan famoso por esa forma de ser.

¿Qué cuántas reproducciones son cuatro discos de Platino y uno de Oro? Noventa y cinco millones. Ufff. Si viviéramos en los tiempos en los que se pagaban buenas regalías y no como las que ahora da Spotify, estaría saltando de gusto, pero no es así.

Ver a Liquits en esa época era una locura. No había diferencia entre músicos y público, pues, de repente los asistentes se subían al escenario a bailar. Su amigo “El Peli”, que se disfrazaba de superhéroe o de ninja o de lo que fuera, era parte esencial del show. Sus amigas se quitaban la ropa y se ponían toallas para subir a bailar “Patito de hule”, la canción que cerraba la tocada. Pero creo que estoy mezclando momentos y años. Es que fue hace décadas. Ro antes tocaba en un grupo que se llamaba Corte Malibú. Luego entró a Liquits cuando Diego y Facundo se salieron. Así se convirtieron en trío. 

Yo vivía solo en un departamento en Tizapán San Ángel. Era un edificio antiguo, de azulejos azules y blancos. Ahí me llevaba a toda la Fermatta y armábamos unas fiestas interminables. Ellos tenían dieciocho años y yo veintiocho: les llevaba diez años, era el chavoruco. Les prestaba todos mis CDs y mis libros de Bukowski para que se instruyeran. No sé qué pensaban sus papás. Yo usaba dreadlocks, pero no fumaba mariguana, solo bebía mucha cerveza. Los vecinos de los otros departamentos me odiaban y con justa razón. Nos cortaban la luz porque poníamos la música a un volumen bestial. Pero, como todos éramos músicos, sacábamos las percusiones y la fiesta seguía. Lo siento mucho, vecinos, no lo volveré a hacer. 

A todos esos chamacos les prestaba mis instrumentos: Xavo, que tocaba en Nudo, se quedó con una de mis guitarras Telecaster. A Ro le presté una SG que tocó durante años en sus conciertos. Mi teoría: era preferible que se usaran, así sonarían mejor cada vez, acumulando experiencia y vida. ¿Para qué tener guardada una guitarra en su estuche?

El viernes pasado yo también celebraba por “Desde que”. Y es que, en un principio, esta composición de Edi fue escrita en inglés. Emmanuel del Real, mi compañero en Café Tacvba, fue el productor de Jardín. Él les propuso que hicieran una versión en español y lo intentaron, pero no les gustó el resultado. Así que se acercaron a mí para que les ayudara. Me dieron un CD quemado con la canción original, el cual escuché varias veces, pero no me puse a trabajar en la letra hasta que se cumplió el deadline. ¡Glorioso Deadline!

Solo ahí me puse a trabajar en la versión en español. Tomé mi guitarra acústica y, aunque usé algunas de las frases que Edi cantaba en inglés, decidí poner mucho de mi cosecha. Sabía que la canción fue escrita para la novia de Edi, Mich, que me caía muy bien (todavía la veo, pues vivimos muy cerca), así que fue un homenaje a su relación. La verdad es que le puse mucho corazón a cada una de las palabras y supongo que funcionó, pues me he enterado de que muchas parejas la han usado como LA CANCIÓN que bailan cuando se casan.

¿Qué cuántas reproducciones son cuatro discos de Platino y uno de Oro? Noventa y cinco millones. Ufff. Si viviéramos en los tiempos en los que se pagaban buenas regalías y no como las que ahora da Spotify, estaría saltando de gusto, pero no es así. No quiero enojarme ni tampoco entristecerme. Prefiero celebrar con Liquits los buenos momentos vividos arriba y abajo del escenario. Y que “Desde que” haya sido usada por millones de parejas para enamorarse y que a ese número estratosférico se sumen más.

Y aunque suene muy hippie: ¡haz el amor, no la guerra!


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