Pongámonos serios. ¿Es bueno Lost Weekend? Sí, muy bueno, pero no es para todos. Habrá quien se aburra. Es un disco melancólico con muy buenos arreglos. La voz de Phoebe a veces se escucha muy bajita, casi susurrando. Y es así como debe ser.

Phoebe Bridgers o ¿cómo diablos hacer una reseña de un disco que acaba de salir?


Hace meses, cuando supe que el nuevo disco de Phoebe Bridgers saldría el 14 de agosto, decidí que mi columna de la siguiente semana (o sea, esta) sería una reseña de tan esperado álbum. Pensé: lo pondré varias veces en la bocina, en el coche, en mis audífonos; centraré toda mi atención en cada una de las canciones, en las letras, en desentrañar su significado. Así varias veces hasta poder tener algo que escribir.

Pero llegado el momento, ninguna de estas cosas pasó. Estaba con muchos pendientes personales y cuando lograba ponerlo y sentarme, salía un imprevisto y solo escuchaba dos o tres canciones. De todos modos lo dejaba correr y me ponía a hacer otras cosas, como lavar los platos, contestar mensajes de Whatsapp o mails. Y sí, lo escuché muchas veces y comencé a reconocer canciones, tonadas, ritmos, algunas letras, pero tenía la sensación de que si no me sentaba a escucharlo con TODA mi atención, no sería una VERDADERA reseña. 

Soy muy fan de Phoebe, aunque no sé explicar muy bien por qué. Me gusta su voz, sus letras, que son irónicas pero serias a la vez. Las melodías que hace me gustan, aunque algunas se repitan (o da esa impresión). Me gusta que tenga otros proyectos, como boygenius y el otro de nombre larguísimo con Conor Oberst.

Hay discos que me atrapan como si fueran un arácnido que teje su telaraña alrededor de mí. Cada canción es un hilo de esa red y, de repente, no puedo escaparme. Y es ahí, sólo ahí, que el disco no me suelta ni yo suelto al disco y lo repito, lo vuelvo a poner y le vuelvo a dar play una y otra y otra vez.

Me sorprende que ahora sea tan famosa. Quizá esa actitud de que no le importa llegar a ser una superestrella o que parece de malas (“no estoy enojada, así es mi cara”) atrae al público. Digamos que es de a deveras. Es “auténtica” (esto es un término demasiado generación X, hay que aceptarlo). Y miren, pues resulta que sí sé explicar por qué la admiro.

¡Mi tiempo se acaba y yo no tengo una reseña para mostrarles! 

Pero como la sigo en Instagram (o sigo las cuentas de sus fans porque ella dejó de publicar durante un buen rato), les puedo contar muchas cosas de ella. Que hizo una gira sorpresa hace unos meses tocando canciones nuevas, sin avisar dónde se presentaría en la siguiente fecha. Creo que medio le resultó, pero no completamente, porque en este mundo cibernético superconectado ya nada puede mantenerse en secreto. 

Los chismes corren por todos lados: que si las sábanas que usaban Paul Mescal y ella cuando andaban juntos ahora las usa Gracie Abrams, la nueva pareja de Mescal. Y bueno, Gracie canta más o menos como Phoebe. “¡Le copia todoc!”, gritan las y los fans. Que la rola “Bobby” es para su actual pareja (chisme no tan chisme). Que su perro pug Maxine “canta” en la última canción. Que cuando canta la frase “I’m awake” en una de las canciones hace referencia a Conor Oberst y a su disco I’m Wide Awake, It’s Morning. Que Taylor Swift no para de escucharlo y escribió: “Este álbum es un triunfo absoluto en todo sentido”. 

Y bueno, si se trata de easter eggs, a mí me gustó descubrir que en esa frase que dice “escondida en el baño como Shelley Duvall” hace referencia a la película The Shining. ¿Qué tal, eh?

Las reseñas ya están en las redes sociales. ¡Me ganaron! Todos están felices con el disco. Bueno, “felices” no es la palabra correcta, pues en realidad es un disco muy triste, muy honesto y personal. Un comentario en redes me gustó: “Phoebe, ¿eres Thanos? ¿Es tu intención matarnos?”

Creo que no volveré a tratar de escribir una reseña de un disco que acaba de salir. No soy de los que escuchan los discos con tanta solemnidad. ¿Por qué quería escuchar Lost Weekend sentadito poniéndole toda mi atención? Mi estilo es otro, quizá toma más tiempo. 

Hay discos que me atrapan como si fueran un arácnido que teje su telaraña alrededor de mí. Cada canción es un hilo de esa red y, de repente, no puedo escaparme. Y es ahí, sólo ahí, que el disco no me suelta ni yo suelto al disco y lo repito, lo vuelvo a poner y le vuelvo a dar play una y otra y otra vez.

Bueno, basta. Pongámonos serios. ¿Es bueno el nuevo disco de Phoebe Bridgers? Sí, muy bueno, pero no es para todos. Habrá quien se aburra. Es un disco melancólico con muy buenos arreglos. La voz de Phoebe a veces se escucha muy bajita, casi susurrando. Y es así como debe ser. Lo siento por quienes vayan a verla tocar y cantar en vivo, porque seguramente no se escuchará su voz.

He notado en todos los videos que hay en redes sociales que las fans gritan las canciones y la voz de Phoebe no se escucha. Claro, puede ser porque el celular está muy cerca de la fan gritona cantando. Aunque ya le pregunté a mi amiga Daniela, que fue a verla, y ella me corroboró lo que les cuento. “La voz de Phoebe la tapan todas las fans cantando a grito pelado”, me dijo.

Por suerte yo no iré a verla en vivo. ¿Se imaginan un tipo de mi edad, de pelo blanco y largo, ahí en medio de tanta juventud adorando a Phoebe Bridgers? Sería muy raro y muy creepy

Yo solo quiero ser una persona normal.


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