Estoy conociendo la sobriedad después de una vida de estar parado de manos en el cable electrificado del vicio. Nunca demasiado excesivo, algunas veces peligroso: me alegra haber llegado vivo hasta acá.
Es una cuestión de salud, ya que lidio con un tratamiento médico que me exige cuidar mi consumo, pero también un reto íntimo: cruzar esta temporada de mi vida sin ausentarme o sobreestimularme con las ideaciones del humo y del alcohol. Un experimento.
La última vez que tomé esta radical decisión de alejarme de los vicios fue hace seis años, cuando la pandemia nos metió un putazo de realidad en la jeta. Me comprometí durante varios meses a no meterme ni los dedos con el objetivo de cuidar de mi jefa, diagnosticada oficialmente de demencia en 2017. No me quejo porque me rescató el amor de las golondrinas en mi cielo nublado.
¿Tendrán conciencia de cuánto han influido en varias generaciones y escenas? ¿Sabrá Austin TV que su música ha ayudado a tantas personas y músicos a aferrarse a sus sueños con integridad e imaginación? Aún no sé, lo cierto es que conservan la mirada y el asombro de unos niños enamorados con el fuego.
Ahora estoy en un contexto completamente distinto. Escribo esta columna desde la habitación de un hotel en Texcoco, después de abrir el primer concierto del Ma Tour de Austin TV por la República Mexicana.
Durante poco menos de dos meses emprenderemos el viaje de llevar canciones sobre duelos y muerte a cualquier alma que se deje; que se abra a la experiencia de sentir el vértigo de la pérdida con música y comunión.
Antes de que yo adquiriera la fe de crear canciones y pararme en un escenario para cantarlas, Austin TV ya estaba ahí. Y ahora estoy con ellxs viajando en una van llena de instrumentos, merch y sueños. Ninguno lleva máscaras y en el sistema de sonido no suena postrock, sino pop mexicano, que con su ironía nos acerca a nuestra humana vulnerabilidad.
Siento curiosidad acerca de cómo fue que se formaron como grupo, cosas que podría preguntarle a internet, pero ahí los tengo: XNayer me cuenta que antes de Austin estaba Hulespuma y Spandex, la ENAP con Chío, las tocadas en el Foro Alicia y en fiestas privadas, morritxs con ganas de comerse el mundo con acordes.
¿Tendrán conciencia de cuánto han influido en varias generaciones y escenas? ¿Sabrán los de Austin TV que su música ha ayudado a tantas personas y músicos a aferrarse a sus sueños con integridad e imaginación? Aún no sé, lo cierto es que conservan la mirada y el asombro de unos niños enamorados con el fuego.
De repente siento nostalgia, la maldita nostalgia. Me siento lejos de una idea de casa, lejos de mí, fuera de mí, más sobrio que el papa, con el corazón abierto a un nuevo Yo que quiere seguir cantando amor el resto de su vida.
Esta historia continuará…
