
Umm Kulthum hizo del canto un ritual colectivo. En los 50s y 60s, sus conciertos detenían El Cairo y millones seguían su voz por la radio. “Enta Omri” llevó el tarab a otro estado: versos, melodías y repeticiones que conducían al trance. Al morir, una multitud histórica acompañó su féretro por última vez.