Hace más de treinta años, Charles Michael Kittridge Thompson IV tuvo que hacer un hoyo en su patio para defecar. Su casa resultó afectada por el terremoto de 6.7 grados que azotó la ciudad de Los Ángeles el 17 de enero de 1994. Un año antes, los Pixies habían anunciado su desintegración, por lo que su vocalista, Black Francis, se involucró en la grabación de discos en solitario como Frank Black y Teenager of the Year.
En 2025, Black Francis salió de gira por Estados Unidos y Europa para conmemorar las tres décadas del lanzamiento de Teenager of the Year. Lo tocó en su totalidad, en el mismo orden en que fue grabado. Coincidentemente, una vez más la fatalidad ensombreció el acontecimiento. Entre el 7 y el 31 de enero, los incendios forestales de Los Ángeles obligaron a evacuar a más de ciento ochenta mil personas en el área.
Nos conectamos a una videollamada y Francis la toma desde el patio trasero de su residencia. No es la misma propiedad que resultó afectada por aquel terremoto, pero sí el pretexto para que me cuente que, en aquella ocasión, tuvo que cocinar en una fogata y hacer un hueco con sus propias manos que funcionara como relleno sanitario.
De su pasión por la ciencia ficción, la escena final de El club de la pelea y la nostalgia, hablamos en esta charla.

¿Cómo surgió la idea de embarcarte en el tour para tocar Teenage of the Year de principio a fin?
Hubo dos razones. Una es que, como humanos, disfrutamos mucho de llevar la cuenta del tiempo usando calendarios aleatorios. Tú y yo hemos crecido con el llamado calendario cristiano. Sabemos cuándo nació Cristo y llevamos la cuenta del tiempo a partir de ahí.
En nuestra cultura popular, al menos en el continente americano y en Europa, nos encanta reconocer las cosas. La unidad más pequeña que celebramos es un año. “Llevamos casados un año”. “¿Cuánto tiempo ha pasado desde que empezaste tu negocio?”. Bueno, hagamos una fiesta y celebremos porque ya son diez años. Piensa en la canción de los Beatles: “Hace veinte años, el Sargento Pepper enseñó a tocar a la banda”. Soy un hijo de los cincuenta.
Así es, me gustaría pensar que todo es diferente, pero todo lo humano es igual. Las personas somos las mismas. Siempre hay esa yuxtaposición en la vida: “Todo está cambiando, no es como solía ser”, pero por otro lado, “No, en realidad todo es igual”. Quizás los personajes cambiaron de rol, pero es básicamente lo mismo.
Nos gusta organizar nuestras vidas y las de los demás en términos de un calendario. Y celebrar los aniversarios de diez, veinte, treinta, cuarenta… siempre en decenas. Y después, en cientos: “Es el doscientos aniversario”. Es una gran cifra, más grande que ciento noventa y nueve. ¿Pero qué hace tan especial al doscientos frente al ciento noventa y nueve.? Absolutamente nada. Solo es uno más que el otro, eso es todo. No hay nada especial al respecto, pero así somos los humanos.
Así que hace diez años, alguien me dijo: “Charles, ¿te gustaría celebrar el aniversario de los veinte años de Teenager of the Year?”. Me pareció una buena idea, así que llamé a todos los involucrados, pero no fue posible. Estaban demasiado ocupados.
Después, recibí una llamada al año siguiente diciendo: “¿Qué te parece si hacemos un tour celebrando los veintiún años de Teenager of the Year?”. Pero dije que no. Si no sucedió a los veinte, menos a los veintiún. Hubiera podido ser a los veinticinco, pero la idea revivió cuando se acercaron los treinta.
Así funcionan nuestros instintos naturales, basados en cómo nuestros cerebros están afincados en las decenas y los calendarios. ¿Ves a lo que me refiero? ¿Por qué haces un tour ahora, treinta años después?, me preguntas. Porque treinta es un número mágico. Así de tonto.
Pero supongo que debe tener su encanto no tener que decidir un setlist, por una vez en la vida, cuando se trata de tocar un disco entero y en orden.
Esa es una de las razones por las que hago este tipo de cosas. La otra es que a la gente que le gusta el rock, agradece que toquemos discos completos. No es el primero que hago, creo que llevo cuatro, entre Pixies y mis discos.
Suena disruptivo si tomamos en cuenta que hay una nueva generación para quien escuchar un disco completo no es habitual, o hasta músicos muy jóvenes para quienes grabar un álbum conceptual representa algo ajeno a su realidad.
No sé quién empezó a hacer este tipo de shows, es una pregunta interesante. ¿Quién comenzó esta tendencia de interpretar un LP clásico de principio a fin como tema del concierto? No sé quién lo hizo primero, pero sé que la primera vez que los Pixies lo hicimos fue con Doolittle, para su 20 aniversario.
Y, por supuesto, no sé cómo escuchas la mayor parte de tu música, pero supongo que consumes al menos parte de ella a través de streaming.
Sí, en Spotify o YouTube…
Hace unos veinte años, cuando lo digital tomó el control y comenzamos a acumular música en nuestras computadoras a través de descargas, pensé que habían destruido el formato LP, que significa long play. Según las reglas, si lanzas una grabación de treinta y dos minutos, en términos de precio y costo para el consumidor, eso es un LP.
Pensé que con el streaming volveríamos al formato original. Lo que llamamos canción popular y que dura dos o tres minutos, tiene un principio, una parte media y un final. Antes de que existieran los LPs, antes del Sgt. Pepper’s y de Bob Dylan, en los años treinta y cuarenta, la gente lanzaba sencillos.
el rock siempre ha sido un desafío. ¿Cuándo fue fácil estar en una banda? Nunca. Pero es mucho más sencillo que tener que limpiar un vertedero de basura. No me quejo de mi trabajo, pero siempre hay algo contra lo que hay que luchar. Siempre hay alguien que dice que no a algo. Si vas a ser artista, siempre hay algo en tu camino desafiándote.
Frank Sinatra fue el primer gran artista pop en lanzar un LP en 1948, que en realidad era una colección de sencillos. Pero después la gente comenzó a hacer álbumes que empezaron a significar algo. Ya sea Kind of Blue de Miles Davis o los primeros discos de Dylan, la gente asoció pensamientos emocionales e intelectuales a la forma artística. Los artistas comenzaron a interpretar música compuesta por ellos mismos. Los Beatles, los Rolling Stones y Bob Dylan marcaron la pauta.
Pensé que el LP desaparecería. Pero incluso hoy en día, representa una temporada en la vida del artista y, tal vez, una temporada en la vida del oyente. Muchas personas se me acercan y dicen: “Frank, tu álbum realmente me ayudó a superar mi divorcio o me consoló en un mal momento de mi vida”. O cosas como: “Estaba pasando por buenos tiempos; estaba en la universidad cuando descubrí tu música y significó mucho para mí”.
Asocian un LP con su propia etapa. La música afecta la forma de pensar de la gente, los ciclos, los números… ¿Por qué es importante un legado en forma de LP? No sé exactamente, pero creo que tiene que ver con cómo los humanos nos ubicamos en el continuo espacio-tiempo y cómo apreciamos la vida y la mortalidad.
Tocaste un punto sobre el que me gustaría ahondar. Dices que las personas relacionan tus canciones con épocas y sucesos de su vida. ¿Te sucede a ti como autor?
A veces, pero pasa más a menudo que, dependiendo de la canción —si tiene una temática rara o abstracta—, puedo olvidar de qué trataba en realidad. Así que no pienso demasiado en el significado, solo las interpreto. Y luego, por alguna razón, revive. A veces disfruto tocar una canción en particular durante un tour, y cuando la toco… bueno, todo depende de mi estado de ánimo. A veces las toco con la memoria muscular y mi mente ni siquiera se concentra en ellas, puede disociarse.
También me pasa que, si estoy pasando por un mal momento en mi vida, cuando toco en vivo, lo disfruto más de lo normal. Se siente como un alivio. Un resfriado puede detener a muchos cantantes. Pero a mí, cuando llego al show, la adrenalina recorre mi cuerpo y durante ese tiempo me siento genial. Luego ya todo es fatal, pero durante el show es mi punto cumbre.
Cuando mi propia música se convierte en el punto más importante de mi día, las canciones más abstractas adquieren nuevos significados. Me vuelvo como tú, me convierto en el oyente y proyecto mi propia interpretación sobre mi “yo” más joven. Puede que mi “yo” joven estuviera cantando sobre otra cosa, pero ahora, años después, leo más entre líneas y me psicoanalizo. Me digo a mí mismo: “Tal vez cantabas sobre una tontería; pero ahora, como anciano, puedo entender lo que estabas atravesando”.
Nos pusimos nostálgicos. En ese sentido, tocar Teenage of the Year en su totalidad, treinta años después de su lanzamiento, involucró que te reunieras con músicos (Eric Drew, Lyle Workman y Nick Vincent) que participaron en su grabación, ¿cómo te sentiste?
No había tocado con esos chicos durante treinta años, no todos al mismo tiempo al menos. Nunca hicimos una gira de Teenager of the Year en su momento, así que tocar esta música nos regresó al momento en que la creamos, más de lo habitual. Son personas que han sido mis amigos durante estos treinta años, aunque no hayamos hecho música juntos en ese tiempo. Sin embargo, hicimos ese disco que todos parecen recordar.
Escribes canciones relacionadas con la ciencia ficción, como “Motorway to Roswell” o “Planet of Sound”. Cuando eras adolescente, ¿pensabas que el presente sería así, como es? ¿Qué imaginabas sobre el futuro?
Las cosas han cambiado. Pero creo que están haciéndolo al mismo ritmo que predijeron algunos libros de ciencia ficción. Un autor que influyó en más de una de las canciones de Teenager of the Year es Kim Stanley Robinson. Tiene una trilogía llamada Las tres Californias. Apunta hacia el futuro, pero sólo cuarenta o cincuenta años. Philip K. Dick hacía lo mismo, proyectando durante cuarenta o cincuenta años hacia adelante, y creo que lo hizo muy bien. Todo resulta muy creíble en su literatura.
No siento que nada sea tan extraño ahora en comparación con lo que pensaba hace años, porque incluso algunos de los libros que leía hace treinta años predijeron, por ejemplo, la forma en que estamos haciendo esta entrevista: una llamada por Zoom. También anticiparon los teléfonos inteligentes, hablaban de que llevaríamos un pequeño dispositivo que nos proporciona toda la información que necesitamos. Si requeríamos resolver un problema matemático, encontrar una dirección o saber quién fue el trompetista de un disco, podíamos encontrarlo ahí. Cosas fueron anticipadas por la ciencia ficción inteligente.
Pero muchas otras cosas nunca cambiaron.
Así es, me gustaría pensar que todo es diferente, pero todo lo humano es igual. Las personas somos las mismas. Siempre hay esa yuxtaposición en la vida: “Todo está cambiando, no es como solía ser”, pero por otro lado, “No, en realidad todo es igual”. Quizás los personajes cambiaron de rol, pero es básicamente lo mismo.
Cambió el negocio de la música, por ejemplo.
La gente se queja del negocio de la música debido al streaming y dicen que no venden discos como antes. No estoy de acuerdo. Vendo menos discos que antes, esa es la realidad. Pero el rock siempre ha sido un desafío. ¿Cuándo fue fácil estar en una banda? Nunca. Pero es mucho más sencillo que tener que limpiar un vertedero de basura. No me quejo de mi trabajo, pero siempre hay algo contra lo que hay que luchar. Siempre hay alguien que dice que no a algo. Si vas a ser artista, siempre hay algo en tu camino desafiándote.

Sobre lo que dijiste de salirte de ti mismo y empezar a ser un oyente de tu propia música: en la escena final de Fight Club suena “Where Is My Mind?”, ¿fue igual de épico para el autor de la canción como para quienes la escuchamos?
Sí, así me sentí cuando fui a ver la película y sabía que mi canción estaba ahí. No lo podía creer. Pero el director y la magia de la película me entretuvieron hasta el punto en que suspendí mi incredulidad. Cuanto más suspendes tu incredulidad, más te involucras emocionalmente. Hasta que llegó la escena final en la que suena mi canción, recordé que estaba en el cine, pero había olvidado que mi canción sonaría ahí. Estaba disfrutando tanto la película que me tomó por sorpresa. En mi opinión, el uso en esa escena funcionó perfectamente.
Y volviendo a Teenager of the Year, la grabación del disco estuvo marcada por terremotos e incendios, ¿crees que tanta tensión influyó en su sonido?
Tal vez sí, porque estábamos en una ciudad tan grande como Los Ángeles y nos movíamos mucho entre diferentes estudios. Hoy se supone que debía ensayar con la banda de Teenager of the Year, pero tuvimos que cancelar porque una vez más estamos rodeados de incendios en California. Además, el estudio no tiene energía. Las personas viven cerca de los incendios y ya están preparando sus pasaportes… la historia se repite. Teenager of the Year y un desastre natural. Por supuesto, durante la grabación del disco sufrimos incendios y un terremoto.
Creo que sí nos influyó en aquella época, añadió un poco de locura a la educación. Tengo que reconocer que, como no me quemé en un incendio ni me lastimé en un terremoto, fue divertido, aunque tampoco pretendo minimizar esos eventos porque hubo gente que murió, resultó herida y perdió su dinero.
¿Esa locura estuvo presente en las canciones, en su momento?
Sí, porque cuando no estaba cantando me puse a monitorear los incendios en la TV del estudio. Recuerdo que tuve que comer una pizza que cociné en una parrilla en mi patio trasero porque mi casa estaba cerrada por el terremoto y no podía usar el horno. Tuvimos que consumir la comida del refrigerador antes de que se echara a perder. Mi novia y yo vivíamos en mi patio… incluso cavé un hoyo en el suelo para hacer nuestras necesidades porque el baño estaba clausurado.
Así funcionan nuestros instintos naturales, basados en cómo nuestros cerebros están afincados en las decenas y los calendarios. ¿Ves a lo que me refiero? ¿Por qué haces un tour ahora, treinta años después?, me preguntas. Porque treinta es un número mágico. Así de tonto.
Ella dijo: “No puedo más, tenemos que irnos a Las Vegas”. Así que nos largamos. Y debido al terremoto, ni siquiera podíamos acceder a las cintas de grabación porque se encontraban en una bóveda con una cerradura electrónica que no abría. Así que tuvimos que detener todo el trabajo. Fue una locura, pero también fue entretenido porque no había nada más que hacer.
Los Ángeles no han dejado de tener incendios, ¿cómo es en la actualidad?
Es lo mismo. Si esta noche tuviera que salir hacia San Francisco a dar un show, no creo que pudiera salir a tiempo. Y hablando de los vientos, una de las razones por las que tenemos incendios aquí —la misma razón por la que tuvimos incendios durante la grabación de Teenager of the Year hace treinta años— es por el viento de Santa Ana que baja del desierto a través de los cañones. Si algo se incendia, el viento lo aviva. En el sur de Francia tienen un viento similar que dicen que hace que las personas se vuelvan locas. ¿Cuánto afectó esto a Teenager of the Year? Cuanto más reflexiono en tu pregunta, creo que tal vez mucho.
