Patricia Barradas, Gemaly Padua Uscanga, Sirani Guevara González, Paola Campechano Yan, Guadalupe Santiago Valis, Citlalitl T. Herrera, María G. Escribano y Conny Blanco llegan desde distintas regiones y tradiciones del son jarocho. En su álbum debut, homónimo, confluyen en una estirpe de dinastías y cosmovisiones sonoras dedicadas a la transmisión y difusión de este ritmo.

La Surada


99 discos, 99 globos rojos, 99 nombres de dios, 99 problemas, 99 sombras de Gay y 99 razones por las cuales debemos escribir sobre la música y el arte que nos apasiona.

La publicación del primer disco de La Surada es un hecho histórico. No solo porque hay poquísimos registros en 33 revoluciones por minuto de son jarocho —el catálogo del gurú Modesto López con el sello Pentagrama es el más relevante, con sus dos volúmenes de Arcadio Hidalgo y el grupo Mono Blanco—, sino porque es el primer disco de un grupo conformado por mujeres que plasma en oro negro esta música  del Sotavento veracruzano.

Por supuesto que existen conjuntos de mujeres en el son que han grabado música: Caña Dulce y Caña Brava, Son Ellas o la espectacular Laura Rebolloso; sin embargo, las integrantes de La Surada conforman y fusionan una estirpe real de dinastías y cosmovisiones sonoras que llevan décadas dedicadas a la transmisión y difusión de este ritmo en sus diferentes entornos y comunidades.

Fue hasta hace poco que, luego de juntarse y nombrarse como grupo musical, potenciaron sus caminos; enriquecieron la historia del Sotavento, alimentaron el rescate comunitario y la lucha feminista en uno de los estilos más conservadores y misóginos de la música mexicana: el folklore.

Amo a La Surada y su manera de ejecutar el son que pone la piel de gallina. Un flow al rojo vivo que captura el alma de todas las mujeres que se les negó el instrumento (no solo musical, sino cultural y social) y carecieron de herramientas para sobresalir. Amo que hayan hecho este disco que es, reitero, HISTÓRICO. Justo en estos tiempos crueles y genocidas.

Tomemos la trayectoria y formación de Patricia Barradas: jarana segunda, voz y zapateado. Ella es integrante del grupo Los Soneros del Tesechoacán de Playa Vicente, Veracruz. Desde niña aprendió y se inspiró en mujeres bailadoras, como Luisa Santos, María Higinia Sánchez o doña Abrahana Luis. Junto con otras chicas como Julia López Valenzuela, Selene Hernández y Argelia Ramírez bautizaron una agrupación pionera llamada Hojarasca, en donde Paty terminó de aprender y consolidar su instrumento. Su familia, además de tocar (en ese estilo rapidísimo que encarna la zona de Playa, Isla y Azueta), se dedica al rescate y preservación del estilo más antiguo de esta música, así como a la tradición del fandango, la fiesta esencial del son jarocho. Esto lo podemos apreciar en el muy hermoso documental Soneros del Tesechoacán (The Sound of the River, 2007),  dirigido por Rolando Inti Cordera.

Con este bagaje, la familia Barradas, en especial Patricia como pilar fundamental, realiza y cura desde hace más de veinte años el Festival del Tesechoacán en Playa Vicente. Se trata de una verdadera festividad comunitaria internacional, en la que durante tres días a finales de junio se realizan huapangos que duran toda la noche; presentaciones de libros, teatro y artes visuales, circo y grupos no solo de son, sino de cumbia, tropical y rap. Los Cojolites, Chico Trujillo, Son Rompe Pera, Mare Advertencia Lirika, Los Aguas Aguas y Sueño Tigre son algunos de los muchos y plurales actos que se han presentado.

En La Surada también participa Gemaly Padua Uscanga (leona y voz), integrante y fundadora del Colectivo Altepee, con base en la sierra de Santa Marta y la zona de Acayucan. Altepee se distingue por su trabajo en la defensa del territorio, su quehacer en la gráfica, laudería, publicaciones educativas, así como en programas de radio. Además, organizan fandangos, festivales y crearon el sello Jomxuk Records, donde editan su material y difunden música de otros proyectos, como Los Camaroneros de Ojo de Agua, Los Panaderos de San Juan Evangelista y Comején.

En todo este universo de tradición popoluca que celebran con fervor cada 28 de diciembre con el Huapango de los Santos Inocentes, Altepee y Gemaly reviven con el son jarocho la memoria de este pueblo originario. Y lo hacen a menudo tocando un semitono arriba de la afinación tradicional del son, lo que obliga a cantar con más enjundia y distingue un sonido propio de la región de Acayucan.

Sirani Guevara González (guitarra media, voz y zapateado) representa a Santiago Tuxtla, probablemente la región meca donde el son jarocho se toca más acompasado. Allí la cadencia y el sonido rústico se imponen ante el firulete y la velocidad. Sirani es cantante, versadora, bailarina, docente, escritora y gestora cultural (Festival Rezuma). Su particular color de voz y su acento a veces aflamencado hacen que La Surada traspase los límites del son y los lleve a territorios más andaluces. Su gestión ha llevado al grupo por giras dentro y fuera de México.

Santiago Tuxtla también viene de la mano de Paola Campechano Yan (guitarra de son y voz), quien mantiene la tradición familiar con su instrumento.

Cosamaloapan y el puerto de Veracruz afloran en la guitarra de son de Guadalupe Santiago Valis. Para mí, la Tony Iommi del son jarocho, cuyos desafiantes y particulares punteos intimidan al más virtuoso requintista. Las certeras declaraciones del son fomentan una energía comunal que incita al grupo a plantearse en el escenario de forma poderosa y resplandeciente. La contundente alquimia construye un aquelarre sonoro.

Cuenta La Surada que el sonido más difícil de grabar fue el marimbol, tocado por Citlalitl T. Herrera, así como la tarima. Para esta última hubo que utilizar diversos micrófonos para captar el zapateado de María G. Escribano, descendiente de otra poderosa dinastía sonera tuxtleca.  La desgarradora voz de Conny Blanco, jarana tercera y voz nacida en Lerdo de Tejada; y la jarana segunda de May Flores, nativa de Coatzacoalcos, terminan de amalgamar la alineación y confección del corpus de La Surada en este disco.

Histórico es también que este material sea lanzado por Belurecords, sello de Leo Heiblum (Audioflot), compositor de música para cine, ganador de varios Arieles y colaborador de Patti Smith. Leo es músico de son y productor del disco junto con la banda; su amistad y experiencia logran capturar la esencia pura de La Surada en este disco homónimo.

Se debe recalcar como gran protagonista el arte de Rafa Xafa Toral, que engalana con sus dibujos un muy bello insert/dossier con las letras, así como un diseño especial para cada son. Esto hace que el disfrute del disco sea una aventura sónica y visual, de contenido artesanal y redondo. Cada elemento tiene una identidad palpable; se aprecia que fue realizado con mucho cariño y atención a los detalles, como una suerte de némesis de la música actual, hecha exprés para plataformas, de rápido consumo y sonido clónico.

Esta agrupación, que se junta en la Atenas Veracruzana, Xalapa, nos dice en sus propias palabras:

“Existimos porque creemos que la mujer jarocha tiene derecho a estar en los escenarios. La pertenencia y la identidad no son privilegios de clase. Nos representamos a nosotras mismas. Aunque el movimiento jaranero llevó el son jarocho al mundo, a las mujeres originarias de los pueblos donde esta música vive no se nos dio espacio. Crecimos tocándola en casa. Para pisar un escenario solo necesitamos el reconocimiento que nos damos entre nosotras. Por eso buscamos darnos espacio, ganar visibilidad, meter a nuestrxs hijxs a un ambiente musical profesional, colaborar, viajar y compartir saberes. Ser inspiración para niñes que quieren ser artistas y tener postura: defensa del territorio, derechos de las mujeres, soberanía alimentaria, defensa del agua, la tierra y el patrimonio intangible”.

Amo a La Surada y su manera de ejecutar el son que pone la piel de gallina. Un flow al rojo vivo que captura el alma de todas las mujeres que se les negó el instrumento (no solo musical, sino cultural y social) y carecieron de herramientas para sobresalir. Amo que hayan hecho este disco que es, reitero, HISTÓRICO. Justo en estos tiempos crueles y genocidas.

¡Para cerezear el pastel! OJO: La Surada se presenta este domingo 16 de agosto en 99 Records de Álvaro Obregón #273, a las 11:00 horas, donde podrás escuchar su obra debut y, obviamente, adquirir este disco. ¡Que te lo firmen!



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