En una playa de Malibú, Nick Cave y Chris Martin hacen yoga mientras sostienen el debate definitivo de sus vidas: Juan Gabriel frente a Bowie, Prince, Morrissey y Stockhausen. La conversación deriva en una celebración del Divo de Juárez, cuya música atraviesa géneros, épocas, idiomas y cualquier canon.

Juanga es tu papá


Se dice, en el mundo rocanrol, que estaba un día Nick Cave haciendo yoga en la mansión de Chris Martin en Little Dume Beach, cuando de la nada y sin mayor contexto, éste le dijo a Nick: “se la pela completita, valedor”. 

Nick Cave (NC): No digas mamadas, Mary Jane.

Chris Martin (CM): Vámonos al mundo pop.

NC: Ajá.

CM: Juan Gabriel tiene muchos éxitos pop.

NC: No mames, Morrissey y los Smiths también, bro.

CM: Simón, pero Morrissey nunca tendrá un éxito con mariachi.

NC: Tssssss.

CM: Aunque quisiese no pudiese y es verdad que sí quisiese.

NC: Vavavava, te la concedo…

CM: Aunque si lo ponemos a competir contra Bowie…

NC: No mames, Deivi sí se come a Juanga.

CM: Nel.

NC: Otra vez con tus mamadas.

CM: Podría chingárselo, peeeeeeeeeeeero Rocío Durcal y la Banda El Recodo jamás cantaron ni han cantado una canción del repertorio del señor Bowie; sin embargo, de Juan Gabriel…

NC: Seasmamón.

CM: Awevo.

NC: ¿Y si te callas un rato? 

CM: Simón. ¿Sabes qué madriza se pondría buena?

NC: Dice mi morra que los vatos, y tú en particular, tienen una obsesión machista con poner a competir weyes que ni conocen.

CM: Es verdad.

NC: Narrativas bélicas all the time.

CM: Fantasías competitivas en el capitalismo tardío…

NC: Patriarcal y culero.

CM: Simónygarfunkel.

En ese momento, Nick Cave realizaba una tittibhasana, posición que le exigía una concentración absoluta. A punto de tirarse un pedo, Chris Martin expuso: “Pero entonces, ¿sabes qué combate estaría altamente verguero?”.

NC: No me importa.

CM: Juan Gabriel contra Prince.

NC: Gana Prince, es un genio.

CM: Simón…

NC: ¿Entonces, mi todojuanga? 

CM: Juan Gabriel no necesita más artificios que las lentejuelas que brillaron como estrellas esa mítica noche en Bellas Artes.

NC: No mames, ser un genio no es un artificio, mamón.

CM: Jejeje.

Se hizo un silencio interrumpido por los quejidos de Nick y Chris dando lo mejor de sí. Una brisa refrescó sus músculos flácidos, extremadamente blancos y sudados, como pechugas de pavo a punto de ser puestas en un pan de masa madre. “Otro tiro sabroso”, dijo Chris Martin.

NC: Aí vas otra vez…

CM: Juan Gabriel versus Stockhausen.

NC: Juan Gabriel no hizo un cuarteto para cuerdas y helicópteros.

CM: No…

NC: Ahistá.

CM: Porque Juan Gabriel es la cuerdas, el helicóptero y el cielo.

NC: No mames.

CM: Simón, Juan Gabriel es Dios y tu papá también, punto.

En ese momento, un silencio absoluto pareció instalarse en toda Malibú, silencio que vio nacer un hit cuando Nick Cave susurró por primera vez y casi como un quejido: “I don’t believe in an interventionist God”.

Lo demás es historia.


Belafonte