Cemento en Buenos Aires, El Roxy en Guadalajara y Londres, El Alicia y Rockotitlán en Ciudad de México, el Fillmore y Bottom of the Hill en San Francisco, Empty Bottle en Chicago, Eric’s en Liverpool, CBGB y Max’s Kansas City en Nueva York, Paradiso en Ámsterdam, The Haçienda en Manchester, Whisky a Go Go en Los Ángeles, Gruta 77 en Madrid y las respectivas Iguanas de Tijuana y Monterrey son lugares en los que estuve o a los que, sin duda, me hubiera gustado ir.
Pero algo que me intriga de verdad es saber qué carajos pasa por la mente de los individuos/propietarios y/o responsables de estos sitios icónicos. ¿Por qué deciden arriesgar la suerte al abrir garitos o boliches donde muchas veces hay más destrozos que ganancias y más sueños que dinero en el banco? ¿Qué fuerza sobrehumana los impulsa a llevar la música y el rock and roll a niveles épicos?
Por eso vamos a hablar del Anti, como se le dice de cariño, o Anticlub House. Y qué mejor manera de hacerlo que entrevistar a Peppers Jett para que nos cuente de qué va este sitio enclavado en la colonia Francisco I. Madero, en la alcaldía Miguel Hidalgo, en el viejo DF y la seminueva CDMX.
Tenemos un lema: “mala copas serán expulsados”. Y, al llegar, viendo hacia la puerta, en la parte de arriba del lado izquierdo está el timbre, escondido entre los stickers.
Mi amiga Tina Gordon, en su fanzine Stroker, siempre empezaba con esta pregunta, que me encanta: ¿Cuándo sentiste por primera vez el poder del rock?
PJ: La primera vez que tuve unas baquetas en mi mano y eché golpes en la batería. Mis influencias son L7, The Runaways, Dead Kennedys, The Distillers, Rancid, Hole, Blondie, bandas nuevas como Amyl and the Sniffers y Lambrini Girls.
Cuéntanos un poco de tu trayectoria musical: ¿a qué edad empezaste a tocar?, ¿cuáles han sido tus bandas?
Empecé a los diecisiete años y mi primera banda real fue por ahí de los diecinueve. Mis bandas han sido Black Violettes, Antizocial y Not Your Girl. Entré a tocar por algunos años con Desenchufados y Bloody Benders y actualmente toco en Shifters!!
¿Qué es el Anticlub? ¿Cómo y cuándo nace?
El Anticlub es un espacio hecho a mano para las personas que amamos la música y toda la experiencia de ir a un show en vivo. Para nosotras va más allá de ir a ver a una banda. El formato del Anti es como un speakeasy ya que no es tan fácil de encontrar. Por fuera parece una casa normal y al entrar puede sentirse de inmediato el aire underground.
Antes que nada, nace por la necesidad de salvar la casa, la cual tiene mucho valor para nosotras porque mi papá la construyó para mis abuelos. Al fallecer los dos estuvo prácticamente abandonada. La primera idea de mi papá fue venderla, pero Alexa y yo de inmediato supimos que si esto pasaba era muy probable que la comprara una empresa para destruirla y hacer edificios. Así que hablamos con mi papá para que nos diera chance de hacer algo con la casa y al mismo tiempo crear nuestro propio trabajo.

La idea original era que fuera un hostal dirigido a músicos, artistas, fotógrafos, gente que ama el arte. Siempre me han fascinado los lugares que se convierten en parte de la historia, digamos que quise hacer mi propio Hotel Chelsea.
El primer evento que tuvimos fue el segundo “Asiste o Muere” en 2021 (festival de Halloween). Ahí fue cuando nos dimos cuenta de la necesidad de tener un espacio que funcionara como foro, ya que justo saliendo de la pandemia cerraron varios spots independientes y se redujo el espacio para bandas de punk, garage y psicodelia, que son los géneros que más nos gustan. A partir de ese “Asiste o Muere” vimos que la casa tenía otra misión en la vida y empezamos a trabajar en su transformación.
Al principio solo soñaba con tener una banda y poder asistir a sitios legendarios y ahora, como ocurrió todo con el Anticlub, sueño que se convierta en parte de todos estos lugares míticos del punk.
¿Cómo funciona el hospedaje de las bandas? Por ejemplo, si mi banda quiere ir a tocar a CDMX y se queda ahí, ¿el lugar puede ayudarle a programar un show o le facilita el contacto con otras bandas? ¿Puedo ensayar ahí si tengo un show en otro lado?
El Anti apoya a los músicos con hospedaje. Si la banda va a tocar aquí se les da hospedaje gratis cierta cantidad de días y si viene a México a tocar a otros lados les hacemos un descuento, que va desde un diez hasta un cincuenta por ciento. Y les damos la posibilidad de ensayar en nuestro stage cierta cantidad de horas que pueden distribuir a su gusto. Si la banda no tiene fecha en el Anti con mucho gusto los ponemos en contacto con otros espacios, promotores o bandas afines a su género. Tratamos de ayudarlos con todo lo que podamos, hasta guías de turistas somos.
¿Cuáles crees que sean las tres cosas que vuelven al Anti inolvidable?
La decoración y, como solo hacemos un show al mes, cada fecha es mágica y se siente como si fuera la primera. También que en todos los eventos hay mujeres tocando, no producimos shows con bandas solo de hombres.
¿Qué otros lugares o espacios en el mundo te han inspirado para mantener este espacio?
Mi número uno por siempre será el CBGB. Si pudiera hacer un solo viaje en el tiempo escogería estar en un show de Blondie en ese lugar.
¿Qué bandas se han presentado o están por presentarse y qué festivales ha habido y habrá?
Han estado bandas como Los Fresones Rebeldes (España), Death Valley Girls, Chokecherry, Biblioteka y Shadow Show (Estados Unidos), Paracaidistas (Chile), Margaritas Podridas, Carrion Kids, Mengers, Mint Field, Muérete Tú. El festival de la casa es el “Asiste o Muere”, donde han tocado The Paranoyds, Vondré, Malcriada, Las Decapitadas, Grito Exclamac!ón y Tefy Clouds.
Eres una DJ versátil y destacada, que lo mismo pone punk y quebradita en una misma sesión. ¿Crees que las herramientas y el oficio que adquieres como DJ te ayudan a ser mejor música, booker, promotora o persona?
Hacer DJ sets me ha enseñado a ser más tolerante con música que tal vez no me gusta. Eso de que cuando vas a un lugar y te molesta que no pongan lo que quieres escuchar, mejor haz tu propia fiesta en casa. Ahora valoro mucho a los DJs, selectores musicales, etcétera, porque sé lo difícil que es estar ahí enfrente y sentir que la responsabilidad del éxito o el fracaso de un evento es en gran parte por la música que pones.
Algo que me intriga de verdad es saber qué carajos pasa por la mente de los individuos/propietarios y/o responsables de estos sitios icónicos. ¿Por qué deciden arriesgar la suerte al abrir garitos o boliches donde muchas veces hay más destrozos que ganancias y más sueños que dinero en el banco?
En cuanto a ser mejor músico creo que al estar en contacto con tantos géneros musicales me inspira a seguir tocando, cuando oigo una canción que se me hace increíble pienso: “¿Por qué no se me ocurrió a mí?”
Como booker y promotora, hacer DJ sets me ayuda a curar los eventos. Considero bastante importante saber qué bandas funcionan en un mismo cartel, incluso si pertenecen a géneros diferentes; es como mezclar canciones y si ando poniendo una cumbia y la que sigue es una de Joy Division, aunque es un cambio radical de género, es saber por qué va a funcionar.
¿Algo más que tengamos que saber? ¿Alguna contraseña secreta?
Tenemos un lema: “mala copas serán expulsados”. Y, al llegar, si ves hacia la puerta, en la parte de arriba del lado izquierdo está el timbre, escondido entre los stickers.
Por último y lo más importante, ¿cuánto cuesta la chela?
La chela tiene un costo de cuarenta pesos.
¡Larga vida al Anticlub House!

