Con “Kiss Them for Me”, Siouxsie and The Banshees no sólo hicieron una canción musicalmente extraordinaria; transformaron un episodio de nota roja y prensa amarillista en un cuento gótico. Cambiaron el castillo embrujado por el Pink Palace: la residencia rosada donde varias celebridades hollywoodenses afirmaron haber visto el fantasma de Jayne Mansfield.

Kiss Them for Me


La primera vez que vi el rostro de Susan Janet Ballion me sentí hipnotizado. Algo me sacudió por dentro. No sabía nada de ella entonces. No imaginaba que en muy poco tiempo conocería su alias, Siouxsie Sioux, y a la banda de la que era líder: Siouxsie and The Banshees. Tampoco había escuchado esa voz misteriosa y fascinante que me volaría la cabeza aún más. Aquella vez, era sólo un adolescente que hojeaba una revista de rock o un fanzine (quizá comprado en el Tianguis Cultural del Chopo) en la que figuraba una impactante foto en blanco y negro de una chica que se asemejaba una diva del cine mudo.

Pero punk. O mejor dicho, goth.

Siouxsie era como Brigitte Helm (las dos Marías de Metrópolis, de Fritz Lang), Lillian Gish o nuestra Lupe Vélez. Tenía ese gesto glamuroso, elegante y dramático. Pero vestía de negro, con rudeza, usando accesorios BDSM, ropa modificada y rota. Y sin embargo, también parecía lista para subirse a una pasarela. Poseía un aura de estrella demasiado poderosa y grande para el underground en el que se desenvolvía.

Por supuesto, con el tiempo conocí su música. De la mano de todo el movimiento post punk que escuché en mi adolescencia, donde los Banshees (Steven Severin, Budgie, John McGeoch, Martin McCarrick e incluso Robert Smith) siempre ocuparon un lugar muy especial, con ella como una especie de Emperatriz Oscura. Pero comencé este texto recordando el aspecto enigmático de Siouxsie porque creo que su estilo visual siempre ha sido igual de importante que su música.

Con “Kiss Them for Me”, Siouxsie and The Banshees no sólo hicieron una canción musicalmente extraordinaria; transformaron un episodio de nota roja y prensa amarillista en un cuento gótico.

En general, la moda fue y es algo importante en la cultura gótica, porque justo el goth rock no es sólo un género musical, sino un posicionamiento estético —incluso político— y una escena, donde, ella, hasta la fecha, es un arquetipo viviente, una influencia para cientos de mujeres que abrazan su estilo.

Para Siouxsie, lo cinematográfico siempre ha sido parte de su esencia. Por poner un ejemplo, modificó su nombre y tomó el apellido “Sioux” de los westerns que amaba ver en su infancia, en los que se identificaba más con los “salvajes” que con los vaqueros. Su maquillaje también dio cuenta de ello en más de una ocasión.


Siouxsie Sioux | Joe Bangay, 1981

La trágica muerte de Jayne Mansfield

Todo esto viene a colación por “Kiss Them for Me”, una de sus mejores canciones: tema dulce y sensual, pero bastante siniestro también, y profundamente relacionado al Séptimo Arte. Donde lo musical y lo icónico (en la verdadera acepción del término) son igualmente importantes.

Siouxsie and The Banshees ya contaban una carrera muy consolidada cuando grabaron esta canción. Eran referentes indiscutibles del post punk británico. El tema apareció en Superstition (1991), nada menos que su décimo álbum de estudio, y fue producido por Stephen Hague, conocido por sus trabajos con Pet Shop Boys y New Order. Es decir, tenía una orientación más synth pop que gótica o post punk. El resultado fue un sonido más pulido y accesible que el de buena parte del catálogo anterior de los Banshees, aparentemente menos oscuro y crudo, enriquecido además por las percusiones del músico indio Talvin Singh. Algunos fans lo recibieron con reservas por considerarlo demasiado comercial, pero terminó convirtiéndose en uno de los mayores éxitos de la banda, especialmente en Estados Unidos. Superstition acercó la música de Siouxsie a una audiencia mucho más amplia sin renunciar a los tópicos y referencias que siempre habían caracterizado su obra.

A manera de acento a la canción, el videoclip oficial juega con ese imaginario cinematográfico y nos muestra a una Siouxsie emulando a las divas del Hollywood clásico. No de negro, sino en un vestido de diseño, glamurosa, deslumbrante y sofisticada.

Lo interesante es que debajo de esa atmósfera habita una historia terrible, que incluso ha sido relacionada con un suceso paranormal: el accidente en el que Jayne Mansfield perdió la vida.

En la actualidad, las redes sociales están inundadas con la imagen de Jayne Mansfield en la famosa foto, vuelta meme, en que Sophia Loren mira su espectacular escote con una mezcla de reprobación y envidia. Pero en los años cincuenta y los primeros sesenta, Mansfield fue una de las divas más célebres del Olimpo hollywoodense, a quien incluso se llegó a considerar la sucesora de Marilyn Monroe. Actriz, modelo, playmate e incluso cantante, Jayne era toda una celebridad, una diosa del espectáculo, conocida por su melena de un rubio imposible y por ser la primera estrella cinematográfica en aparecer desnuda en una producción importante. También era célebre su afición a las fiestas, ya como anfitriona o como invitada. Celebraciones glamurosas con la crema y nata del cine y el espectáculo, algunas en su propia residencia —bautizada como el Pink Palace por la abundancia de color rosado en los muebles y los muros—, con su famosa piscina en forma de corazón. Está documentado que en algunas de estas bacanales la diva se relacionó con el satanista Anton LaVey, sus rituales y sus prácticas, y que la relación entre ellos no terminó del todo bien.

Cuenta la leyenda (la leyenda es Kenneth Anger, autor del infame y malévolo Hollywood Babylon) que una noche LaVey, al recortar una imagen suya que encontró en una revista, sin darse cuenta “decapitaba” una fotografía de Jayne Mansfield impresa en el reverso de la página, condenándola a morir de la misma forma. Para acrecentar el morbo y la truculencia del hecho, se dice que exactamente al mismo tiempo Mansfield y su esposo viajaban en automóvil y, debido a una extraña neblina, se impactaron contra un camión. El choque hizo que ella atravesara el parabrisas y pereciera de inmediato. La prensa amarillista se regodeó en el asunto, afirmando que la diva había perdido la cabeza en el trágico suceso. No fue así, pero el rumor sobrevivió durante décadas debido, entre otras cosas, a la confusión provocada por su peluca que sí se desprendió de su cuerpo. El accidente incluso es recreado en la erótica, sórdida y fascinante película Crash, de David Cronenberg.

La nota roja del cuento gótico

Justamente de todo esto trata “Kiss Them for Me” de Siouxsie and The Banshees.

Para empezar, la canción toma su nombre de una película homónima de 1957 en la que Jayne Mansfield interpreta a uno de sus personajes recurrentes: una rubia explosiva, sensual, alegre y llena de vida. Siouxsie, con esta canción, no sólo evocaba a la actriz real, sino también a la imagen cinematográfica que la convirtió en leyenda. Al mito. A la diva. A la fantasía rubia de Hollywood.

En general, la moda fue y es algo importante en la cultura gótica, porque justo el goth rock no es sólo un género musical, sino un posicionamiento estético —incluso político— y una escena, donde, ella, hasta la fecha, es un arquetipo viviente, una influencia para cientos de mujeres que abrazan su estilo.

Quizá por eso Jayne Mansfield era un personaje inevitable para Siouxsie. Ambas pertenecían a tradiciones distintas, pero terminaron convertidas en referentes de la cultura popular, en personajes que trascienden su contexto por el impacto que generan. Mansfield fue la fantasía rubia de Hollywood; Siouxsie, la reina oscura del post punk. Las dos entendieron que el maquillaje, la ropa, los gestos y, más que nada, la puesta en escena podían ser tan importantes como la obra misma. Tal vez por eso la líder de los Banshees no se interesó únicamente en la muerte de la actriz, sino en su transformación en mito. 

Jayne Mansfield

Por supuesto, el tema no hace una descripción gráfica del accidente, pero lo sugiere con elegancia. Por momentos, la historia se cuenta en tercera persona, estableciendo la personalidad de la diva, su apariencia y sus hábitos hedonistas, así como algunos de sus signos (la piscina en forma de corazón, el champán, las fiestas). Pero en el coro parece que la misma Jayne Mansfield hablara a través de Siouxsie Sioux para enviarles besos a los asistentes de las fiestas a las que ya nunca volvería, o a sus pequeños hijos, que, por cierto, sobrevivieron al espantoso accidente.

A riesgo de caer en la sobreinterpretación, además de la letra, lo musical también juega un papel importante en la dualidad entre pop y oscuridad. El tema comienza con un beat que se repetirá prácticamente durante toda la canción: una batería electrónica que recuerda un impacto, acompañada por secuencias que evocan cristales rompiéndose. Al mismo tiempo, la historia narra que la diva nunca se ha visto más hermosa que en ese momento dentro de su automóvil, como si fuera un momento suspendido en el tiempo, antes de chocar contra el camión. La voz de Siouxsie, por supuesto, es espectral; la música de los Banshees, hipnótica.

Como un giro de tuerca genial, un poco de contexto basta para que algo tan bonito, bailable y pop se transforme ante nuestros ojos —u oídos— en algo siniestro: una canción sobre una muerte espeluznante.

Aquí conviene recordar que las banshees son criaturas del folclore irlandés que anuncian con un canto la muerte de una persona. ¿Se puede ser más gótico y más pop que Siouxsie Sioux cantando esta historia? No lo creo.

Con “Kiss Them for Me”, Siouxsie and The Banshees no sólo hicieron una canción musicalmente extraordinaria; transformaron un episodio de nota roja y prensa amarillista en un cuento gótico. Cambiaron el castillo embrujado por el Pink Palace: la residencia rosada con piscina en forma de corazón donde varias celebridades hollywoodenses afirmaron haber visto el fantasma de Jayne Mansfield tal como aparecía en sus fiestas, con una copa de champán en la mano, una bata rosa y aquella imposible melena rubia, recorriendo los pasillos de su mansión.


Rogelio Flores