Entre post punk, humor, cultura digital y espíritu DIY, Saula Mandujanevsky construye uno de los debuts más singulares de la escena mexicana reciente. Ali Gua Gua recorre un disco hecho con ingenio, referencias musicales y absoluta independencia creativa.

Saula Mandujanevsky: ‘De aquí al año 2000’


99 discos, 99 globos rojos, 99 nombres de dios, 99 problemas, 99 sombras de Gay y 99 razones por las cuales debemos escribir sobre la música y el arte que nos apasiona.

¡Bienvenidos! En este rinconcito hablaremos de artistas y discos atemporales, proyectos no reconocidos que huyen de la moda (que no de la fama) y también sobre libros, eventos y bandas que carecen del reflector mediático establecido. En resumen, hablaremos sobre cosas raras que me inquietan y de las cuales tengo la oportunidad de escribir gracias a la invitación de un creyente de mi pluma, quien me ha brindado total libertad para explayarme.

Como considero urgente, esencial y necesario escribir acerca de mujeres y disidencias dentro del panorama cultural de México y el mundo, el día de hoy les vengo a hablar sobre el disco De aquí al año 2000, de Saula Mandujanevsky.

En tiempos en los que gracias a las redes sociales cualquiera puede inmortalizarse sin una carrera de por medio, encontramos infinidad de basura. A veces creo que el algoritmo me odia porque hay pocas cosas que me vuelen la cabeza. Pero a veces nos regala tesoros a los que nos volvemos adictos. Así llegué a la música de Saula: por teléfono, por Instagram. Yo tan anal-lógica, tan tienda de discos, y por fin, por primera vez, una artista influencer me ha seducido de manera digital. Hay muchos que me encantan, me hacen reír, les doy like, pero aquí hay algo de enorme relevancia: música fina.

Seguramente Mandujanevsky no es la primera figura en redes que hace mercadotecnia utilizando canciones populares, pero sí es la primera que destaca por su calidad de selección, métrica, rimas, enfoque y sentido del humor en su contenido. Un verdadero hazlo tú mismo tan profesional que rebasa las ideas y campañas de los publicistas sobre pagados de las agencias en Santa Fe.

Nacida en Juchitán, pero radicada en Tlaxcala, su primer video viral fue uno en donde menciona todos los municipios del estado conocido por no existir en México. Luego fue homenajeada por Vicky Wolf con los municipios de Yucatán, pero ella lo hizo primero.

En sí, todo el disco deja ver este amplio espectro musical que sólo representa la larga experiencia de vida y las tablas de su creadora, quien en vivo empuña su guitarra Fender Stratocaster y canta sobre sus pistas haciendo un live que solo podría describir como lo acuñó la mismísima Reina David: “One woman rock band”.

El video que robó mi corazón fue la demoledora versión de “Veneno Vil” de Fobia anunciando tacos de cochinita pibil. Y es que Mandujanevsky toma a Pink Floyd, Joan Jett, The Cure, Depeche Mode, Queen y Daft Punk y los combina, fusiona y adapta para promocionar papelerías, sex shops, escuelas, marisquerías, salones de tatuajes y tiendas de camisetas. ¡Pero no sólo eso! Vuelve a grabar las canciones para que no se las tire de la red el mentado algoritmo, dirige y actúa en los videos, también edita, hace su propio stylish y es su propia booker y manager.

Además de ser el estandarte del verdadero artista independiente que factura (ya sea a través de anuncios o de sus shows de stand up comedy), Saula nos regaló su álbum debut De aquí al año 2000 en septiembre de 2025. Lo que de por sí ya es muy Throbbing Gristle, más aún si tomamos en cuenta que es su primera producción después de transicionar.

El disco abre con un título digno de Slayer: “Ángel de la destrucción”; sin embargo, como su nombre no lo indica, no existe el riff trash metalero, sino que el post punk se asoma para relatar la historia de un sobrino malcriado y berrinchudo que arruina la casa de la niñera en turno mientras sus padres están en el cine.

En otros temas, como “Diosa Vampira”, “T.B.S.” y “Cumbia para Tlaxcala” (que no es cumbia pero sí), se escuchan influencias góticas onda Sisters of Mercy o Bauhaus, también EBM más Nitzer Ebb, obvio The Cure y Depeche, pero también hay algo de Virus, Flans y Duran Duran en “Viaje espacial” y “La edad de la punzada”. Otras canciones de De aquí al año 2000 remiten a Judas Priest y a Iron Maiden, como “Beso de Poseidón” (¡Imperdible el video!) y “Por quien suenan las caguamas”.

En sí, todo el disco deja ver este amplio espectro musical que sólo representa la larga experiencia de vida y las tablas de su creadora, quien en vivo empuña su guitarra Fender Stratocaster y canta sobre sus pistas haciendo un live que solo podría describir como lo acuñó la mismísima Reina David: “One woman rock band”.

Romantizo quizá, pero yo veo a Saula en el Cervantino, en Coachella, en el Zócalo y en el Vive Latino ofreciendo un espectáculo de primera gama.

Tal vez hay quien se pueda quejar de la producción de tan noble disco, pero considero que la urgencia, ganas, ímpetu y frescura de los trabajos bien hechos con pocos recursos matan la rigidez del autotune de las grandes producciones a la Sabrina Carpenter.

¡¡¡Larga vida a Saula Mandujanevsky!!!

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