Huele a fierro, suadero, charquito sucio, mar y vida, comida china cien años, tele vieja. Pinto dedo al microbús, doy vuelta en la que sigue. En esa esquina me confundieron con un malandro y en esa otra se murió James Dean de las Minas y Tinacos.


Tiene tiempo que sospecho que soy zombie. Camino en periférico. Tláhuac me atraviesa de alegría y nostalgia. Me acuerdo de Courtney y digo: hace mucho no pasaba por aquí fuera de un coche. Huelo la garnacha, oigo el chisme ajeno de una niña y su novio don verguita gritón, ojos de ladrillo, mastica mierda y maldiciones. Dudo si tomar una latita en esa miscelánea que siempre vi desde el parabrisas. No traer audífonos me antoja escuchar la calle y cuando escucho la calle me vuelvo rata y desaparezco, me convierto en la manchita de nada de un paisaje pintado por el tiempoaaaalverga.

Un cachorrito guau me sigue y lloro porque intuyo su futuro y el zurco de esas calles que dan al reclusorio. Pienso tiernamente: voy a escuchar todo lo que aquí sucede y voy a cantar dentro de mi hit me baby one more time un millón de veces hasta lograr quitarme la ansiedad. Una época de héroes muertos. Quien brújula fue ahora es sionista, derechas o facho o tonto o abusador, violador. Me quiero drogar de ruido, una distorsión abrasiva que conviva con esta avenida tan horrible y tan necesaria, la belleza que ahí habita:

una fila de personas esperando el pesero,

abajo puente una juventud sónica patina

y una mujer con sofisticada ropa deportiva se ejercita en la banqueta, como exiliada del valle de los mamados que a su lado entrenan, cemento, fierro y house en bocinas tronadas con el sudor del trabajo bien hecho, las quemaduras del sol, regresar a casa, tener un lugar donde sentir que no se vale verga, súbale hay lugares, pan dulce, techo y protección.

Estas calles son mías: pienso inocentemente que algo en el mundo es mío. Nadie me quitará esas tardes naranjas bañadas en el oro de mi juventud. El olvido, el fin de la era, el futuro: una mancha de nada en la página del tiempo que ahora veo nula, negra.

Glugluglú canta la latita y me hidrato. Ahora estoy viendo la calle y a lo lejos el motel Picasso que no he conocido ¿QUÉ TE CUENTAN LAS GUIRNALDAS? Aúllo y recibo miradas, les digo: hablo en voz alta, me pasa. My loneliness is killing me and I. Ojalá estuvieras aquí conmigo, güiro, para pintar de cumbias esta calle. Romantizo la esquina y el momento, el cruce entre un dealer, el teporocho y los pollos rostizados. No es el camino es la forma en que caminas, me digo. Yo bailo. Esta ciudad no es un lugar, es una disco y estoy bailando muy cerca del baño, entrando y saliendo a la luz de una avenida principal que no quiero nombrar. Odio mi nostalgia. He estado aquí, he caminado estos suelos y ahí atrás venden tacos, pero yo lo que quiero es suavizarme entre gentes, invisible, o ARDER.

Huele a fierro, suadero, charquito sucio, mar y vida, comida china cien años, tele vieja. Pinto dedo al microbús, doy vuelta en la que sigue. En esa esquina me confundieron con un malandro, en esa otra se murió James Dean de las Minas y Tinacos, ahí fui niño vago, en esa otra me pararon de culo, camino arriba y donde hubo faje ahora es tortillería, eso siempre fue un gimnasio y ese chango anuncia salones de fiesta desde siempre; este es mi barrio, me digo, esas pizzas son pan dulce y esa clínica te saca de pedos en la madrogada, esas papas saben mejor con limón y botanera, y los mariscos del Moreno son de fiar.

Estas calles son mías: pienso inocentemente que algo en el mundo es mío. Nadie me quitará esas tardes naranjas bañadas en el oro de mi juventud. El olvido, el fin de la era, el futuro: una mancha de nada en la página del tiempo que ahora veo nula, negra. Quisiera sonreírme y pensar en las cosas bonitas que nos trae la posibilidad y el poder de imaginar. Contrario a eso, estoy sentado en esta banqueta con el aliento seco,

entregado al presente:

una ratita intenta salir de su cloaca

un niño en bicicleta dice ay

las veinte estéticas que habitan esta avenida callan con el ruido de los camiones dos

taqueros coluden sus violencias otro grita C H O R I Z O

algo en mi quiere decir isla, un pensamiento de muerte, tell me baby ´cause I need to know now oh because, he llorado, estoy llorando por los días que se fueron cuando volé esta avenida en una nave volkswagen, amado y protegido, mientras afuera peregrinos acariciaban las banquetas como nubes al cielo, un día niño fui por última vez, ahora veo maldades en congales. Compro un suelto en la vinata, es primavera en el distrito federal y los zombies existen, pero no soy yo.

Israel Belafonte Ramírez