Un fenómeno recurrente en el mundo de la música es la crítica y el escrutinio a niveles microscópicos de las bandas capitaneadas o formadas exclusivamente por mujeres. Ya no hablemos de aquellas que se aventuran como solistas.
Pese a todos los supuestos avances progresistas que parecieran más un fenómeno del mundo digital que una realidad, el juicio y la minimización de las mujeres que deciden tomar los instrumentos y emprender una carrera es algo que en pleno siglo XXI sigue sucediendo, mucho más cuando una banda tiene el atrevimiento de volverse exitosa.
Tal es el caso reciente de The Warning, un trío de mujeres mexicanas que se ha visto sometido a un escarnio que es completamente injustificado.
El inicio
Habría que comenzar por lo obvio: los orígenes de la banda. The Warning se formó en Monterrey, en 2013, con las hermanas Villarreal Vélez. Daniela “Dany” (guitarra y voz), Paulina “Pau” (batería y voz) y Alejandra “Ale” (bajo y coros). Su relación con la música, sin embargo, venía de ocho años atrás.
En 2005, las hermanas asistieron a un campamento de verano con actividades de música y teatro. Sus padres, Luis Villarreal y Mónica Vélez, vieron en ellas facultades musicales y no dudaron en rodearlas de sus primeros instrumentos y clases de teoría musical. Gracias a ello, todas aprendieron a tocar el piano, cosa que les facilitó la transición a sus respectivos instrumentos y sus primeras composiciones. Y, como a otros de su generación, por increíble que parezca, un empujón fundamental para The Warning vino del videojuego Rock Band, que jugaban obsesivamente a la edad de ocho o nueve años. Esto fue decisivo para definir qué instrumento tocaría cada una de ellas.
El salto llegó con un video. Aún sin la intención de formar una banda y dedicarse a ella, un video en el que interpretaban la canción “Enter Sandman”, de Metallica, grabada cuando tenían catorce, doce y nueve años, respectivamente, se convirtió en un fenómeno viral en internet. En abril de 2015, el propio guitarrista de Metallica, Kirk Hammett, ayudó a lanzar la fama internacional a la banda mexicana cuando compartió y elogió el video en redes sociales, y publicó un tuit que se hizo famoso sobre la baterista Paulina Villarreal: “¡La baterista es una auténtica bestia!”.
Esto llamó la atención de publicaciones como Rolling Stone y llegó hasta la conductora Ellen DeGeneres, quien las convirtió en la primera banda mexicana en tocar en su programa, con la canción “Crazy Train” de Ozzy Osbourne.
Gracias al apoyo recibido y a las iniciativas de financiación colectiva (incluida una campaña en GoFundMe, organizada espontáneamente por el promotor canadiense Ted Boylan luego de verlas en YouTube), el joven trío asistió al programa de verano de interpretación musical, de cinco semanas del prestigioso Berklee College of Music en Boston, Massachusetts, donde ofrecieron actuaciones en directo (como la interpretación de su tema original “Exterminated”).
El camino independiente
Esta etapa importa mucho para el debate. Impulsadas por la propia pasión rockera de sus padres, las hermanas Villarreal Vélez lanzaron de forma independiente el EP Escape the Mind (2015), y dos álbumes: XXI Century Blood (2017) y Queen of the Murder Scene (2018).
Cabe mencionar que Queen of the Murder Scene fue financiado por sus fans gracias a una exitosa campaña en la plataforma Kickstarter, lo cual se repitió parcialmente para su tercera producción, Error (2022), ya que la compañía Lava Records, que es parte de la transnacional Universal Music Group, financió parte de la producción luego de ofrecerles un contrato por cinco álbumes.
Desde luego hay hechos que son irrefutables: las hermanas Villarreal crecieron en San Pedro Garza García, una de las zonas más privilegiadas de Nuevo León, cuya cercanía con Estados Unidos fue crucial para empaparse de cómo se maneja la industria musical.
En 2017 abrieron para Def Leppard en la Ciudad de México y Guadalajara, y también tocaron en el Tianguis Cultural del Chopo, un espacio emblemático de la música alternativa y la contracultura. Bajo el sello Lava Records y la distribución de sus socios Republic Records, lograron formar parte del tributo The Metallica Blacklist. Y así llegaron el EP Mayday (2021), el mencionado Error (2022) y Keep Me Fed (2024).
En ese período salieron de gira por Estados Unidos con Halestorm y The Pretty Reckless. Durante uno de los conciertos, Lzzy Hale, vocalista de Halestorm, les regaló una guitarra sobre el escenario. También abrieron para los Foo Fighters en el Foro Sol y en 2023 tocaron junto a Muse en México y Europa.
Ese año presentaron las canciones “More” y “Evolve” en los MTV VMAs. Pau recibió el reconocimiento Rock Drummer of the Year en los Drumeo Awards 2023. Keep Me Fed les dio su primera nominación al Latin Grammy, con la canción “Qué más quieres”, y alcanzó el número uno de la lista Emerging Artists de Billboard
En 2025 agotaron tres fechas en el Auditorio Nacional, abrieron conciertos para Halsey y tocaron en grandes festivales europeos. En noviembre del mismo año dieron un espectáculo de medio tiempo de la NFL en Arizona. En 2026 telonearon al fenómeno emergente Yungblud y lanzaron su quinto álbum, Everything’s Falling, el 28 de agosto. El sencillo “Kerosene” llegó al #1 de la lista Mainstream Rock Airplay de Billboard, y The Warning es la primera banda mexicana y la primera agrupación integrada exclusivamente por mujeres en lograrlo. El 22 de noviembre encabezarán el medio tiempo del NFL Mexico City Game, y el 5 de febrero de 2027 tendrán su primer concierto como estelares en el Estadio GNP Seguros al lado de The Linda Lindas.
Las claves
Hasta aquí la historia de The Warning suena como un cuento de hadas, como una utopía con la que todos los grupos sueñan, pero para ellas es una realidad. Habría que hacer un recuento de los puntos clave para entender cómo este trío de hermanas pasó de ser una curiosidad infantil de redes a un fenómeno musical global.
El video viral las dio a conocer, y no dejaron escapar la tracción que habían conseguido, construyendo una comunidad que no dudó en financiar sus álbumes. Las reseñas de sus conciertos coinciden en lo mismo: presentan a tres mujeres con un show muy firme y preciso, con voces e instrumentos ejecutados en directo. Desde luego, el hecho de que sean mujeres en una escena que sigue dominada por hombres.
Telonear a grupos como Muse, Foo Fighters, Guns N’ Roses, Royal Blood, Halsey, Halestorm y Yungblud las expuso ante audiencias muy distintas entre sí. Una maquinaria de profesionales detrás.
Un sello con amplia distribución internacional y co-autores de oficio, como Anton DeLost, que figura entre los compositores de “Qué más quieres” y produjo el álbum Keep Me Fed. Eso explica un sonido pulido ideal para la radio de rock estadounidense.
En una época en la que el hard rock no es la corriente dominante, ni goza de grandes ventas o inmensa popularidad, una banda tan joven, con canciones de buena manufactura, llena un hueco en ese mercado que casi nadie disputa. Cantan en inglés y en español, intentando ampliar su público, y la prensa especializada ha hecho notar que su nuevo disco tiene sensibilidades pop que podrían abrirles espacios más amplios.
The Warning es una banda que recibe un hate inmerecido. Lo que ocurre aquí es lo mismo de siempre: hay legiones de hombres que no pueden soportar la idea de que las mujeres se atrevan a entrar en “su terreno” (en este caso “el reino del metal”) y tener éxito, porque entonces los méritos nunca son propios.
La crítica
Bien se dice que “el peor enemigo de un mexicano es otro mexicano”, la famosa “mentalidad cangrejo”, que parece ser un mal enraizado en la idiosincrasia nacional. Por supuesto, el apoyo nunca es forzoso, mucho menos sólo por el hecho de ser mexicanas, pero tal pareciera que muchos, sólo porque tienen dedos e internet, inundan las redes con críticas sin fundamento, especialmente contra las bandas de mujeres.
Todas ellas lo han sufrido en todos los ámbitos. Pregunten a Cecilia Toussaint, Las Ultrasónicas, Natalia Lafourcade, Ruido Rosa, Dover, Gilgamesh, Mon Laferte, etc. En el caso de The Warning, las críticas siempre existieron, pero particularmente en 2024 hubo un pico, cuando un mensaje viral sostenía que el éxito de su carrera se debía única y exclusivamente al dinero y las influencias de su padre.
La premisa era que Luis Villarreal había sido ingeniero de sonido y administrador de estudios de grabación, con lo cual pudo empujar cómodamente al proyecto desde el inicio. Los detractores insisten en que todos los éxitos de la banda han sido comprados. Esto tiene que ver con que minimizan su éxito, por haber comenzado como un fenómeno en YouTube y les parece que “de repente” se les abrieron todas las puertas del mundo, las cuales muchos grupos ni siquiera logran tocar el picaporte.
Si alguien hiciera un ejercicio matemático sobre los trece años de su carrera, tendría que calcular la cantidad que el señor Villarreal ha tenido que desembolsar para comprar las voluntades de managers, disqueras, festivales, pagar el boletaje completo del Teatro Metropolitan, el Auditorio Nacional (¡tres veces!) y el Foro Sol. Una millonada que sólo podría tener una empresa como Live Nation. ¿En qué tendría que trabajar, qué negocios debe tener o qué herencia de quién tuvo que recibir el señor Luis para disponer de semejante cantidad de dinero? No tiene sentido.

No es falso, pero se exagera
Desde luego hay hechos que son irrefutables. Las hermanas Villarreal crecieron en San Pedro Garza García, una de las zonas más privilegiadas de Nuevo León, cuya cercanía con Estados Unidos fue crucial para empaparse de cómo se maneja la industria musical norteamericana y comenzar a hacer conexiones estratégicas, además de haber recibido educación bilingüe con la que dominaron perfectamente el inglés.
Innegablemente es una ventaja, pero la ventaja no equivale al mérito artístico. Acusarlas de ser nepo babies que obtienen todo a nombre de su padre o sus familiares es falso. Ni su padre ni su madre son superestrellas de renombre como Dave Grohl o Alfonso Cuarón, por ejemplo. Tampoco pueden ser industry plants. Ese término implica que el ascenso aparentemente orgánico fue fabricado, inflado con bots o dinero, o muy apoyado con inversiones secretas para simular un crecimiento natural. La cronología no encaja. Pasaron siete años lanzando música de forma independiente y cultivando una base de fans propia antes del contrato multi-álbumes de 2020. Si ese fuera el caso, los “inversionistas” deben ser muy malos negociantes para esperar tanto tiempo los resultados.
En particular, los críticos detrás de las pantallas sienten que The Warning no cumplió con su “cuota de legitimidad”, pues piensan que el éxito les llegó servido en bandeja de plata y “no picaron piedra” curtiéndose en los habituales circuitos subterráneos; el viacrucis por el que atraviesan la inmensa mayoría de las bandas.
Sin embargo, hay evidencias palpables en la red de actuaciones de la banda tocando en diferentes años ante públicos reducidos, en escenarios pequeños, los cuales aumentaron de tamaño gradualmente. Además, son un trío de mujeres que tocan sus instrumentos (¡guitarras distorsionadas!), cantan principalmente en inglés y ejecutan rock pesado (con sus coqueteos poperos, ciertamente); es decir, todo lo contrario a la fórmula con que los artistas tienen éxito hoy en día en el pop, el urbano o el rap. ¿Por qué si The Warning se supone que es un grupo prefabricado, querría complicarse las cosas al elegir un género tan poco valorado y redituable como el hard rock?
El salto llegó con un video. Aún sin la intención de formar una banda y dedicarse a ella, un video en el que interpretaban la canción “Enter Sandman”, de Metallica, grabada cuando tenían catorce, doce y nueve años, respectivamente, se convirtió en un fenómeno viral en internet.
Y suponiendo, sin conceder, que el dinero les haya facilitado el acceso a equipo y formación artística, es una realidad que no compra la disciplina técnica que exigen los ensayos diarios durante más de una década, la capacidad de composición, la química en el escenario, ni el respaldo de músicos consagrados en la industria global.
¡Y las canciones algo deben tener! Hay casos de artistas que, aún con recursos, promoción, estrategias, compra de bots en redes sociales y otras mañas/ventajas, no logran colocar una sola canción en el gusto de la gente. Es descabellado pensar que todos aquellos que llenan sus shows reciben dinero para ir a fungir de paleros.
Las críticas parecieran venir de personas que ignoran cómo se maneja la industria musical. Todo está basado en conexiones, relaciones públicas, un buen management, marketing y una administración eficiente de los recursos. Este es el esquema normal para cualquier artista de todos los niveles. No es ningún secreto malicioso. La crítica refleja una brecha cultural entre el conservadurismo del rock mexicano tradicional y un modelo de rock contemporáneo globalizado. Si Matt Bellamy, de acuerdo con ellas, las invitó a abrir la gira de Muse por Europa después de compartir escenario en México, seguramente no fue por un “soborno” de su padre o de la disquera. No creo que el cantante de la banda tenga mucha necesidad de dinero. Es su versión, pero es verificable en parte. No se puede descartar lo que no es público, pero quien acusa debe probar.
Que su música sea muy pulida, muy radiable o “poco original” es cuestión de gustos, y es una crítica legítima que no es posible desmentir porque es subjetiva.
The Warning es una banda que recibe un hate inmerecido. Lo que ocurre aquí es lo mismo de siempre: hay legiones de hombres que no pueden soportar la idea de que las mujeres se atrevan a entrar en “su terreno” (en este caso “el reino del metal”) y tener éxito, porque entonces los méritos nunca son propios. Todo se obtiene por favores, sobornos, sexualización o impulso artificial.
Y la banda tiene una respuesta artística: la canción “Ego”, compuesta y cantada en español. Es una alusión directa a quienes restan valor al éxito que el trío ha logrado con tanto esfuerzo, sugiriendo erróneamente que les fue regalado. En lugar de ofrecer largas explicaciones o quejarse de quienes las critican, The Warning reafirma su dominio, su independencia y su capacidad de acción (por ejemplo, con la frase: “No ladro, simplemente muerdo”). El eje central del tema es la idea de que el éxito constante de la banda y su presencia, hieren involuntariamente los egos inflados de sus detractores. Como ellas mismas señalan: “No es culpa mía que mi éxito dañe tu ego”. Cabe mencionar que el tema ya les valió una nueva nominación al Latin Grammy.
En conclusión, si bien tuvieron ventajas “de cuna”, un padre con la visión y los recursos para promover la educación musical de sus hijas, un eficaz equipo de management, relaciones públicas y marketing, y un sello disquero poderoso, antes de ello hubo años de trabajo independiente verificables, fans que donaron su dinero voluntariamente, invitaciones de bandas internacionales y números en vivo que simplemente no se pueden comprar.
El debate sobre el privilegio es legítimo y aplica para casi cualquier artista. Pero la acusación de ser un fraude o de tener “una carrera comprada” es la parte que no resiste el contraste con la realidad objetiva.























