Hay amigos que siguen apareciendo en cada esquina de la ciudad, aunque ya no estén. Omar dejó canciones capaces de abrazar a quienes crecimos creyendo que el futuro llegaba roto. Esta carta nace desde esa ausencia y desde la certeza de que algunas voces nunca dejan de hacer ruido donde más importa: en la memoria.

Adolescente sin talento: carta a Omar y Los Invisibles


Estoy de vago otra vez, pensando en ti. A veces veo que cruzas las calles, te confundo con changos que pasan bonitos por el Eje Central. Te hice una canción, ¿la escuchaste? Mi corazón dice que sí.

Se cumplieron seis años desde que te fuiste. Te recuerdo bailando sin playera entre la gente. Te recuerdo otro día, bailando en las butacas de un teatro vacío, con un sombrero que te hacía ver como un hombre de treinta. Tenías quince, pero hacías canciones como un señor que fue a Vietnam y regresó Santo.

Cada vez que paso por Nativitas canto “Cabeza de piedra” y recuerdo la importancia de tener héroes locales. Porque está bien que exista Bob Dylan y fantasear con verlo en Tánger con sangre en las pistas, pero si necesito conectar con mi rocanrol, me voy a Metro Balderas y le monto un beso a Rockdrigo; o camino por División del Norte con Álex Lora en mi cabeza cantando obsesivamente agua mi niño, agua mi niño. Así yo, a veces, voy perdido hasta que el azar me deja caer en Villa de Cortés. Entonces siento tu abrazo.

Más que un hermano, eras y serás mi mero carnal. Pero esto no va de cuánto te quiero, que es mucho, sino de tu obra; más precisamente, de tus canciones. Hablaste con ellas a una generación suicida que mira con ternura y rabia el no-futuro.

Pero más que un héroe eres mi amigo. Más que amigo un hermano. Más que un hermano, eras y serás mi mero carnal. Pero esto no va de cuánto te quiero, que es mucho, sino de tu obra; más precisamente, de tus canciones. Hablaste con ellas a una generación suicida que mira con ternura y rabia el no-futuro. Tenías las preguntas de un niño asombrado por la belleza y la mirada tocada de quien ha visto demasiado el horror.

Me conmueve bien cabronamente saber que hiciste esas canciones del Sin título por el momento. rayando los quince, y que Qué pató es uno de los discos en vivo más infravalorados del roc mexicano. Creo que cada oreja del mundo debería darle croquetas premium a ese perro discazo llamado Es causa de cáncer y a esa muestra del futuro que nos dejaste allá en el pasado, que es Delirio existencial No.420AM. Nos haces falta.

Odio que no estés aquí. Me gustaría ir contigo a ver a Grito Exclamac!ón y a los Mengers. En cambio, estás allá donde no estoy. Y yo estoy acá, pensando mucho en ti, casi siempre.

Escucha a Omar y Los Invisibles en Bandcamp y abajo, dando clic a la portada.

Portada de Sin título por el momento. (2015)

Belafonte